Como lo habíamos pronosticado, Donald Trump se coronó victorioso en el pequeño estado sureño de Carolina del Sur, con una fuerte población afroamericana, que tiene un peso considerable.
David Frum, pensador conservador que ha tratado de entender este fenómeno político ha dicho acertadamente: “Ha sabido conectarse con los votantes republicanos en un momento en que las élites del partido se han desconectado. Las élites defendían una política exterior agresiva, una reducción del estado del bienestar y una reforma migratoria. Los votantes, todo lo contrario. Trump lo ha entendido mejor que nadie”.
Dicha victoria ha tenido serios efectos en el partido de Lincoln: el exgobernador de Florida Jeb Bush, cuyo padre y hermano han sido presidentes, ha abandonado la campaña diciendo: “El pueblo de Iowa, Nueva Hampshire y Carolina del sur han hablado y yo respeto su decisión” .
Por otro lado la lucha para tratar de detener a Trump, se centra entre dos contendientes, el actual senador por el Estado de Florida, Marco Antonio Rubio, primer hijo descendiente de emigrantes cubanos y católico que ocupa ese puesto, candidato favorito del Tea Party, y el senador actual por el Estado de Texas, nacido en Canadá, Ted Cruz, (victorioso en las primarias de Iowa), ambos abogados y en ejercicio de su primer período como senadores.
La retirada de Bush ha provocado que el establishment republicano se decante por Rubio, quien recibió antes de la votación del pasado martes por la noche en Nevada más de una veintena de apoyos significativos del propio partido, entre congresistas, senadores y gobernadores. Otro factor que ayuda a Rubio en ese estado es el hecho de que pasó 6 años en Nevada durante su niñez y sus padres trabajaron en los casinos.
En el campo demócrata la victoria de la señora Clinton, el pasado sábado en los caucus de Nevada (palabra de origen indígena que significa reunión de jefes de tribu), demuestra que a pesar de su derrota en Nueva Hampshire su maquinaria política le da un enorme ventaja, aunque la diferencia 5.5 por ciento que las separó del senador Sanders no es considerable.
En esta elección hay que resaltar varios hechos. El primero: es que las expectaciones previstas por Sanders en los hispanos fue muy positiva, llegando a capturar el 53 por ciento del voto. Segundo: que el género fue factor decisivo para la victoria de la señora Clinton, la mayoría de las mujeres (57 por ciento) se decantó por su candidatura. Tercero: que tal como se ha venido observando la gente joven abrumadoramente vota a favor de Sanders. Entre las personas de 17 a 29 Sanders se llevó el 82 por ciento y en los de 30 a 44 años Sanders vuelve a salir victorioso con un 62 por ciento. Cuarto: lo que decide la elección es el voto afroamericano (el más grande de todos los grupos étnicos que componen la población de dicho estado) quienes le dan a la señora Clinton un 76 por ciento.
Trump parece imparable y volvió a ganar en Nevada este pasado martes con una diferencia de 20 puntos sobre el segundo, arrasando con el 43 por ciento del electorado. Para Marcos Rubio y Ted Cruz hay un hecho de esa elección que resulta desconsolador, los dos prácticamente siguen empatados. Trump sacó el 46 por ciento entre los hispanos, en un estado en que la presencia hispana es determinante, y su victoria en Carolina del Sur, un campo netamente dominado por las iglesias evangélicas, deja sin argumento a Ted Cruz que se suponía ese estado era una de sus fuerzas.
Creo que debemos de estar preparados para lo que algunos consideraban impensable. Todo parece indicar que la próxima contienda por la Casa Blanca va a ser entre un Donald Trump que ha demostrado contar con el respaldo de hombres y mujeres de todas las edades y razas, y una señora Clinton que tiene toda la capacidad deseada (brillante alumna de Yale, exprimera dama, senadora por Nueva York, secretaria de Estado) y que cuenta con la mejor maquinaria política de ese país, aunque con problemas de credibilidad por lo de los correos.
El próximo martes, cuando les toque votar a 11 estados, se verá con mayor claridad hacia dónde vamos.
El autor es abogado.