San Juan del Sur: ayer, hoy y mañana

Muy atrás quedó el San Juan del Sur de mi infancia y más atrás aún, el San Juan del Sur que vio desde su barco, el 29 de diciembre de 1866, el famoso escritor norteamericano Mark Twain, cuando llegaba a este pequeño puerto de entrada de la llamada Ruta del Tránsito, en lo que en su cartas o reportajes llamó: “Divertido resbalón a través de Nicaragua”.

Muy atrás quedó el San Juan del Sur de mi infancia y más atrás aún, el San Juan del Sur que vio desde su barco, el 29 de diciembre de 1866, el famoso escritor norteamericano Mark Twain, cuando llegaba a este pequeño puerto de entrada de la llamada Ruta del Tránsito, en lo que en su cartas o reportajes llamó: “Divertido resbalón a través de Nicaragua”.

Así retrata Twain con su fina pluma la célebre bahía de herradura: “Mientras pasábamos la noche anclados en la bahía de San Juan del Sur, llevaron en lanchones nuestro equipaje a tierra, y por la mañana desembarcamos. Componíase entonces el puerto de unas pocas destartaladas casitas de madera —allá las llaman hoteles— enclavadas entre el lozano verdor de los cerros que atalayan la bahía. En donde pisamos tierra se apiñaban caballos, diligencias y sanjuaneños semidesnudos con machetes de dos pies de largo y un palmo de ancho fajados a la cintura”.

Podríamos decir, que a pesar de lo elemental que era el turismo en Nicaragua en esa época, la Ruta del Tránsito constituyó para San Juan del Sur un verdadero “boom turístico” en el siglo XIX, que no se volvería a ver hasta en lo que va del siglo XXI.

San Juan del Sur jugó un papel crucial en la Guerra Nacional ya que representaba el eslabón del Pacífico de la Ruta del Tránsito y por eso William Walker se lo tomó, pero fue también el último punto de Nicaragua que el filibustero vio, cuando ya iba derrotado tras la última batalla de Rivas, al abordar la fragata norteamericana del capitán Charles A. Davis.

Aparte de contar con su espectacular belleza natural, esta gran bahía que está protegida ahora por la monumental escultura del Cristo de la Misericordia, evoca muchas páginas de nuestra historia.

A fines del siglo XX, San Juan del Sur se convirtió, más que un puerto, en un lugar predilecto de veraneo de los nacionales y en una villa de pescadores. Nunca tuvo un gran movimiento de carga y pasajeros como en los tiempos de la Ruta del Tránsito. Cada tres meses arribaba un barco carguero que traía las bobinas de papel para LA PRENSA que eran descargadas en los lanchones y de allí pasaban a las bodegas. Esa era quizás la mayor actividad, pero era un pueblo muy apacible y tranquilo.

Hoy en día San Juan del Sur se ha convertido en un destino turístico en permanente ebullición: no existe una sola cuadra del pintoresco pueblo de 8,000 habitantes, donde no haya un hotel, hospedaje, restaurante, o un negocio turístico. Sin ser una metrópolis, en San Juan del Sur, se encuentra de todo, es un enclave turístico.

Aunque las playas de Guanacaste, en Costa Rica, cuentan con mucho mayor oferta de hoteles que San Juan del Sur, no existe un pueblo o ciudad en este emporio turístico tico, como San Juan del Sur. Esa es nuestra gran ventaja comparativa.

Lo que hace falta para que toda la zona de San Juan del Sur y sus playas, tanto al norte como al Sur, den un salto cualitativo hacia el futuro, es un aeropuerto internacional. Así fue que se disparó el desarrollo turístico de Guanacaste, con la apertura en los años ochenta del aeropuerto internacional Daniel Oduber.

Con el recién inaugurado aeropuerto regional de Costa Esmeralda, Nicaragua ha dado un paso positivo en esa dirección, pero este aeropuerto cubre una zona costera reducida, que está dislocada de todas las playas, tanto al norte como al sur, del polo de desarrollo de San Juan del Sur.

Por lo tanto, a manera conclusiva, una propuesta propositiva al MTI: unir los escasos 10 kilómetros de carretera que hacen falta para entrelazar la costanera que pasa por todas las playas de Tola hacia el Sur terminado en Brito, con la carretera de todo tiempo que va de San Juan del Sur hacia las playas de Marsella, Maderas, Majagual, Ocotal y Playa Blanca.

Si bien no se ha podido hacer la costanera, hay que ir poco a poco uniendo eslabones y con este eslabón se estarían uniendo por la costa, los dos polos de desarrollo: Tola y San Juan del Sur sin tener que salir a la carretera panamericana, aprovechado así mejor una obra de infraestructura elemental para el turismo de alta gama, como lo es el aeropuerto.

El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y presidente de la Comisión de Turismo.

Columna del día Mark Twain Nicaragua San Juan del Sur archivo

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COMENTARIOS

  1. Juan Bautista Reyes
    Hace 11 años

    Pedro; muy bonito tu articulo retrata de forma exelente la forma como nuestra patria camina asi al futuro ,tambien es un gran idea la del aeropuerto seria fenomemal,saludes;bendiciones

  2. jose martin ortiz
    Hace 11 años

    seria bueno adoquinar dese la entrada al nuevo aeropuerto que queda despues de playa iguana que para mi es 100 veces mejor que san juan …de alli se deberia de adoquinar y salir hasta ochomogo que es un lindo paseo a traves de pintorescas fincas y la distancia es de 35 kms mas o menos….y tiene razon don pedro adoquinar desde la frontera sur pasando x el ostional, playa el coco y salir a san juan, sequir x palermo , pasar x el astillero, y continuar hasta ochomogo…

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