Cardenal emérito

Querida Nicaragua: hace largo tiempo, años cuarenta del siglo pasado, llegaron a mi pueblo natal, Ciudad Segovia (Ocotal), una docena de alegres seminaristas a pasar vacaciones.

Querida Nicaragua: hace largo tiempo, años cuarenta del siglo pasado, llegaron a mi pueblo natal, Ciudad Segovia (Ocotal), una docena de alegres seminaristas a pasar vacaciones. Yo tenía 11 años y me enrolé en aquella alegre tropa pues me atraían las cosas religiosas. Rezamos, paseamos por el pueblo y sus alrededores, cantábamos himnos religiosos, compartíamos alimentos, juegos, paseos y oraciones. Yo sentía cierto llamado a ser parte de aquella tropa y así lo notó el sacerdote que los dirigía, quien ofreció a mis padres llevarme a estudiar al Colegio Salesiano de Masaya.

Ante aquella probable separación mi madre se echó a llorar y ahí terminó todo.

Cuarenta y cinco años después, cuando regresé del exilio de ocho años, me encontré con el entonces monseñor Obando en una celebración conmemorativa de las Hermanas Josefinas. Me tocó sentarme al lado de monseñor e iniciamos conversación sobre tiempos idos. Fue ahí donde me enteré de que aquel seminarista de más o menos quince años era el joven Miguel Obando Bravo, ahora nombrado monseñor y arzobispo de Managua.

Monseñor Obando en los años ochenta había sido condecorado con las cruces del martirio permanente, por parte de aquellos a quienes ayudó en los momentos difíciles. Aquellos que lo llamaron como mediador en el asalto a la casa de Chema Castillo (diciembre 1974) y en la toma del Palacio Nacional, (agosto 1978) le pagaron creándole una iglesia popular, llenando de pintas vulgares la iglesita de las Sierritas, apedreándolo donde lo encontraban, rompiendo los vidrios de su vehículo, hostigándolo todos los días, expulsándole sacerdotes, llevando en helicóptero al obispo Pablo Vega y dejándolo a su cuenta y riesgo tras la frontera hondureña, poniéndole a Obando Bravo apodos denigrantes que por respeto no quiero mencionar. En fin haciéndole una guerra total que el obispo aguantó con valentía, paciencia, tolerancia y mucha oración que es el arma más poderosa del cristiano.

Esta permanente persecución le dio a monseñor Obando y Bravo un gran prestigio y una gran popularidad. El pueblo lo seguía y las iglesias donde predicaba se llenaban de bote en bote. La gente no se aguantaba la emoción y al terminar las homilías rompía el público en fuertes aplausos que duraban más de lo normal. Esa popularidad lo llevó años más tarde a ser elevado a la dignidad cardenalicia. El cardenal Obando y Bravo fue ahora condecorado no con el sufrimiento de la persecución, sino que con la altísima dignidad del capelo cardenalicio.

Unos años más tarde cuando el señor Cardenal llegó a la edad de 75 años, obligadamente debía enviar a Roma la renuncia a su alto cargo. Al término acostumbrado esta le fue aceptada, quedando con el honroso título de cardenal emérito.

Solo Dios sabe lo que pasa hoy por la mente y el corazón del señor cardenal emérito. Lo que a la vista se ha notado es una serie de halagos, distinciones, acercamientos y presencia del señor cardenal en las tarimas en donde de repente se le ocurre hablar al señor don Daniel y a su primera dama doña Rosario. Y últimamente ha bajado hacia los vasallos la señal de promover una dignidad especial para el cardenal. Se trata de nombrarlo “prócer de la paz”. Vemos a una serie de sectas protestantes que jamás movieron un dedo ni abrieron la boca para protestar por los ataques a monseñor en los años ochenta, llegar a ofrecerle el título de “prócer de la paz”. Los turberos de ayer, los sacristanes de la iglesia popular, los tirapiedras contra el vehículo del cardenal, están ahora obedeciendo las órdenes de sus amos haciendo fila frente a la oficina del señor cardenal para pedirle que acepte por favor el honroso título que se le ofrece.

Cosas veredes Sancho amigo. Señor cardenal, lo tengo en mis oraciones, que Dios lo bendiga.

El autor es gerente de Radio Corporación y excandidato a la Presidencia de la República en 2011.

Columna del día Nicaraua archivo

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COMENTARIOS

  1. Moises Moreno
    Hace 11 años

    yo por este anciano decrepito no votaria ni hecho chancho. ningun humano que alabe a este perro sarnozo orteguista conocido como mano negra obando y robando no tiene inteligencia para gobernar al pais. pobres nicas. van d maldicon en maldicion

  2. jose r perez
    Hace 11 años

    el yo creo que le cardenal obando necesita respeto , por el las buenas acciones que hizo cuando estaba la dictadura de somoza, inclusive cuando gano el partido liberal con Arnoldo Aleman el se refirio a la Vibora y frase la tomaron como propaganda politica , y por que ahora los politicos estan con Monsenor Obando por que no esta al lado de los Liberales , si quedaron mal cuando Aleman gano por la Frase de la VIBORA . y ahora estan contra monsenor Obando .

  3. Pancho
    Hace 11 años

    Usted don señor-como se refiere al presidente- no evoluciona, vive en el pasado. Esa retórica se acabó, es obsoleta y cancerígena. La paz y la reconciliación se vive y se siente, pero para ustedes que quieren poder no es verdad. Dejen en paz a la paz, sólo ustedes ven lo contrario. El cardenal se lo merece. So usted fuera presidente y lo propusiera, sería bueno?. Por su puesto porque es usted..

  4. Carlos Manuel Rodriguez Talave
    Hace 11 años

    Se llama Ego.

  5. Ariel Torres
    Hace 11 años

    Prensa esa es tu libertad de expresion que te negas a publicar este comentario, te lo voy a publicar en campo pagado para que quedes al descubierto frente al pueblo donde y como entedendes la libertad de expresion, cobarde de Luis Sanchez y Eduardo Enriquez. Sr. Gadea, hay momentos de la vida que uno reflexiona sobre la capacidad de las personas, para su ego y basto conocimiento segun pretende tener, no existe Cardenal Emerito, semejante aberracion es imperdonable y nos muestra su falta de cultura elemental, en la Iglecia Catolica a la cual usted dice pertenecer, solo existe Arzobispo u Obispo emerito, lo de Cardenal Emerito nos muestra su falta de cultura, no lo culpo por que el medio en el que escribe con frecuencia asi lo dice. Tan Cardenal y no Emerito es S.E.R. Reverendísima Cardenal Lepoldo Brenes, Arzobispo de Managua, como S.E.R. Reverendisima Cardenal Miguel Obando, Arzobispo Emerito de Managua. Escriben y hablan tanta basura con inapropiados usos del idioma y eso solo contribuye a no dar una valida formacion a nuestro pueblo, usted y el medio donde escribe, deberian de investigar un poco sobre protocolo eclesiastico y no confundir a nuestro pueblo, que imagen damos al mundo en sus publicaciones digitales, como deben reirse de nosotros.

  6. marcel
    Hace 11 años

    Fabio, amigo, un dia me digiste, «escribes con la verdad pero eres muy hepatico en tus escritos» cada quien tiene su forma o estilo, pero te sigo admirando por que aun con tus panos tibios sos contundente. En esta marana de ideas controversiales, de corruptelas, se corronpe el que quiere, nadie obliga a nadie a corromperse a delinquir, la edad te hace mas sabio o mas vulberable a estas debilidades?

  7. Edmund Dantes
    Hace 11 años

    Rige la vida que se te mide no como comenzas sino como acabas. Obando fue aqui y fue alla, pero hoy, en el ocaso de su vida, enterro su propio pasado, le echo tierra a todas sus buenas acciones en defensa del pueblo durante 1978-1991, y vendio su alma y auto respeto a quien sabe quien. En lo que a mi respecta, es ahora un civil fracasado disfrazado de sotana que no merece ni saludarlo sino solo el desprecio por haberle dado la espalda al pueblo.

    1. esa
      Hace 11 años

      que triste! por eso nunca reinara la paz en Nicaragua, siempre descalificando bien se nombre Dante, que infierno debe ser su vida, sin perdón, sin paz

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