La chipriota de duro corazón

Chipre tiene que ser la tierra del amor porque allí nació Afrodita, o Venus como la llamaban los romanos.

Chipre tiene que ser la tierra del amor porque allí nació Afrodita, o Venus como la llamaban los romanos.

Afrodita es invocada a veces con el epíteto de Cipria, porque nació en la isla de Chipre o muy cerca de ella. La ciudad chipriota de Pafos reclamó ser la patria de Afrodita y allí se fundó uno de su centros de culto más importantes.

Pafos, quien dio nombre a la ciudad, era hija de Pigmalión, el legendario rey y escultor chipriota que se enamoró de la estatua de una hermosa mujer que él mismo había esculpido. Afrodita, conmovida por aquella insólita pasión amorosa dio vida a la estatua, que fue llamada Galatea y se casó con Pigmalión.

De tan singular matrimonio nació Pafos, quien al llegar a la edad apropiada se casó con el rey sirio Sándoco y le tuvo un hijo llamado Cíniras. Cuando este llegó a ser rey de Chipre fundó una gran ciudad a la que dio el nombre de su madre, Pafos, y la consagró a Afrodita.

También se dice que fue en la isla de Citera que nació Afrodita. De allí que se le invoque igualmente con la advocación de Afrodita Citerea. Y en Citera igual que Pafos se erigieron en la antigüedad grandes templos para rendir culto a la diosa del amor.

El nacimiento de Afrodita lo relata Hesíodo en la Teogonía. Dice que ella nació de las espumas del mar en el sitio donde cayeron los genitales de Urano (el Cielo), cuando fue castrado por su hijo Cronos (el Tiempo), quien de esa manera sangrienta se liberó del poder despótico de su padre.

Afrodita nació, hecha y derecha, como la más hermosa de todas las criaturas femeninas. Pero Hera y Atenea también se consideraban cada una de ellas como la diosa más bella. De manera que Zeus invitó al príncipe troyano Paris, para que escogiera a una entre las tres. Paris escogió a Afrodita y su elección habría de ser la causa remota de la guerra de Troya y la desaparición de aquella legendaria gran ciudad de la península de Anatolia (Asia Menor).

Pero no es acerca de Afrodita que quería escribir, sino sobre una chipriota llamada Anaxárete, de quien dice la leyenda que era muy bella pero tenía el corazón duro como el mármol.

Por ser Chipre el lugar donde nació Afrodita todas las chipriotas debían ser amorosas. Pero ese no fue el caso de Anaxárete, quien fue llamada la de duro corazón. Al contrario de sus coterráneas, Anaxárete era indiferente a las agradables tentaciones del amor. Su corazón era impenetrable a las provocativas flechas de Eros (Cupido para los romanos).

Anaxárete era de noble estirpe. Entre sus antepasados figuraba Teucro, el legendario fundador de Salamina, quien fue un héroe de la guerra de Troya, en el lado de los troyanos. Teucro era sobrino del rey de Troya, Príamo, y por lo tanto era primo de Héctor, Paris y Casandra.

En la isla de Chipre vivía también en tiempos de Anaxárete un joven bien parecido pero de origen humilde, llamado Ifis.

Ifis se enamoró de Anaxárete hasta perder la cabeza por ella. Pero sus declaraciones y peticiones de amor fueron despreciadas por la insensible muchacha que, inclusive, a menudo las respondía con burlas y escarnios.

Tanto se obsesionó Ifis en su amor por Anaxárete, que perdió el juicio y llegó a creer que no podría vivir sin ella. Cuando se convenció de que jamás podría conseguirla, tomó la decisión de quitarse la vida.

Ifis se ahorcó el umbral de la casa donde vivía Anaxárete, para que ella comprendiera hasta qué extremo la amaba. Pero la insensible Anaxárete simplemente ordenó a sus criados que descolgaran el cadáver de Ifis y lo llevaran a casa de sus padres.

La leyenda continúa diciendo que cuando el cortejo fúnebre de Ifis pasó por la casa de Anaxárete, la bella pero cruel muchacha se asomó a una ventana, pero más bien por curiosidad femenina, sin ningún remordimiento por aquella tragedia que, aunque fuese de manera indirecta, ella había causado.

Pero algo como eso no podía quedar sin ser castigado por los dioses. Y fue la misma Afrodita quien castigó a Anaxárete, a la que convirtió en piedra para que se conservara dura y fría para siempre, como en vida había sido su corazón.

Columna del día Afrodita Chipre archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí