El maestro alemán Kurt Masur, un director de orquesta que se apoyó en el poder de la música para acompañar la caída pacífica del muro de Berlín y para consolar a Nueva York tras los atentados de 2001, murió este sábado a los 88 años.
«Es con profunda tristeza que escribo a nombre de la familia Masur y de la Filarmónica de Nueva York que Kurt Masur, que fue nuestro director de música de 1991 a 2002 y guarda este título emérito, falleció el 19 de diciembre de 2015», indicó VanBesien.
Masur, uno de los directores de orquesta más famosos del mundo y con una de las gestiones más largas al frente de Filarmónica de Nueva York, había anunciado en 2012 que padecía la enfermedad de Parkinson. El artista murió en Greenwich, Connecticut (norte de Estados Unidos), según The New York Times.
Nacido en Silesia (entonces parte de Alemania, hoy Polonia) el 17 de julio de 1927, Masur dirigió algunas de las más grandes orquestas del mundo, tras una macerada carrera que desarrolló -tanto musical como políticamente- en los confines de la comunista Alemania Oriental y centrada en el canon clásico.
Masur ganó prestigio y elogios al pulir la Filarmónica de Nueva York y elevar su perfil a un nivel global con 17 giras alrededor del planeta, incluyendo un viaje a China, ahora un país clave para las actividades internacionales de la orquesta.
«Los años de Masur en la Filarmónica de Nueva York representan una de sus épocas doradas, en la cual el hacer musical estuvo infundido de compromiso y devoción, con la creencia en el poder de la música para unir a la humanidad», dijo el actual director musical, Alan Gilbert, en un comunicado.
«Las dimensiones ética y moral que trajo a su dirección aún son palpables en las interpretaciones de los músicos, y yo y las audiencias de la Filarmónica tenemos mucho que agradecerle», añadió.