En la preparatoria de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua de León (UNAN-León) hay unos galerones donde viven los estudiantes con beca interna y que, por lo general, provienen de lugares lejanos como Bilwi, Waspam, Muelle de los Bueyes, El Rama, Río Blanco, entre otras regiones del Caribe, norte y centro del país. Son unos pabellones antiguos que fueron acondicionados con baños.
Desde fuera se pueden observar varias camas viejas y en mal estado, con unos colchones de esponja también viejos y con la vida útil agotada.
En una de esas habitaciones estaba a finales de noviembre pasado el estudiante de Veterinaria, Rafael Ramírez, quien lleva seis años viviendo en ese recinto, donde la universidad le proporciona una cama, alimento y un viático de 530 córdobas cada vez que viaja para ver a su familia en Muelle de los Bueyes.
“La alimentación ha venido mejorando”, dice Ramírez, quien comenta que en el desayuno siempre le dan gallo pinto o frijoles con huevo o queso y en la cena algo similar. El almuerzo es la mejor parte, explica, porque les dan carne.
Para ese entonces —a finales de noviembre pasado—, pero en otro pabellón, también estaba Sandy Alcides Jiménez Rivas, de San Isidro, Matagalpa, quien tiene cuatro años estudiando Análisis Clínico. Sobre la comida dice que “nos dan un gallo pinto que no es que se diga ‘juela’ qué gallo pinto, pero no me quejo”.
Los estudiantes del internado son los más vulnerables de la UNAN-León, debido a que la mayoría llega a León desde lejos y muchos de ellos son de escasos recursos económicos. Posiblemente, por dicha razón, es que el Frente Sandinista (FSLN), partido en el poder, los haya obligado a participar en actividades pro-Gobierno o partidarias. Así lo asegura Vladimir Sáenz Rojas, expresidente del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN) y exdirector de Bienestar Estudiantil de la UNAN-León.
Sáenz cuenta que él era el director de Bienestar Estudiantil, la oficina que rectora las becas en la UNAN-León, y recuerda que en 2007 el orteguismo hizo que todos los estudiantes, docentes y personal administrativo se inscribieran como miembros de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) que impulsaba la primera dama Rosario Murillo.
Lea la primera entrega: Sin libertad en la universidad
Como eran pocos los que estaban inscribiéndose en los CPC, los personeros del FSLN comenzaron a decir que quien no firmaba ponía en riesgo el empleo o la beca. Sáenz, quien no firmó, relata que fue llamado a la oficina del entonces rector Rigoberto Sampson, quien le dijo que lo estaba poniendo en una situación incómoda, porque él no podía ir en contra de lo que ordenaba el comandante Daniel Ortega. Entonces le aplicaron el artículo 45.
Lo más terrible fue cuando decidieron meterse con los becados internos. Primero los personeros del FSLN y de la Juventud Sandinista (JS) entregaban la lista de los que ellos querían que fuesen becados y, luego, no amenazaban con quitar becas si los estudiantes no iban a las marchas, pero cerraban el comedor y decían que el almuerzo o la cena la iban a entregar en el lugar de la concentración partidaria o en el camino a la misma, explica Sáenz.
Para este reportaje, lamentablemente las autoridades de la UNAN-León no hablaron con LA PRENSA, porque nunca estaban en sus oficinas o no contestaban las llamadas.
Por ejemplo, el rector Octavio Guevara primero dijo que nos iba a atender en su oficina, pero después ya no contestó el teléfono. El director de Bienestar Estudiantil, Roberto Sánchez, no estaba en su oficina y nunca contestó el teléfono celular.
NEGOCIO CON BENEFICIOS DE LA UNIVERSIDAD

El FSLN no permite que cualquiera llegue a la presidencia del CUUN, porque a través de esta asociación de estudiantes puede influir en todo el estudiantado de la UNAN-León.
Monique Blanco Sarria y Sidney Enmanuel Alonso dan fe de ello porque ambos, en diferentes momentos, fueron aspirantes a la presidencia del centro universitario y el orteguismo se encargó de sacarlos de la contienda para beneficiar al candidato “bendecido” por el partido rojinegro.
A Blanco Sarria, cuyos familiares son de tendencia liberal, no la dejaron participar en las elecciones de 2010 alegando que tenía doble nacionalidad, ya que además de nicaragüense es ciudadana estadounidense. A partir de entonces, afirma Blanco Sarria la comenzaron a agobiar y eso se reflejó en sus notas, inclusive, los profesores le perdían los exámenes y hasta le negaron participar en un concurso de oratoria.
A Sidney Enmanuel Alonso, a pesar de ser un simpatizante sandinista, pero no el candidato elegido por el orteguismo, no lo dejaron inscribir la candidatura a presidente del CUUN en octubre de este año 2015. Le pusieron distintas trabas para que no inscribiera en tiempo y forma.
Monique Blanco dice que a estudiantes como ellos las autoridades de la UNAN-León les dice que “arruinan el prestigio de la universidad”, pero ellos alegan que “criticar” que estudiantes anden dentro de la universidad con camisetas con logos del FSLN o que los edificios estén plagados de propaganda orteguista no es “desprestigiar”, sino defender la autonomía universitaria.
Blanco también señaló que desde Bienestar Estudiantil o del propio CUUN se pueden manipular las becas, a como han hecho con algunos becados, a quienes les deducen cien córdobas mensuales de la beca en efectivo.
El ex director de Bienestar Estudiantil, Vladimir Sáenz Rojas, confirmó la aseveración de Blanco, ya que después de haber sido despedido de la UNAN-León inició un programa de radio que se llama “Campanazo leonés con transparencia en el mensaje”, en el cual tiene un segmento denominado “Campanazo universitario” al cual llegan denuncias de estudiantes que dicen que les escalfan (descontar) los cien córdobas y con ese dinero compran juguetes, los cuales van a donar a barrios leoneses con nombres de héroes sandinistas y a la población le dicen que los juguetes van en nombre de “la compañera Rosario Murillo y del comandante Daniel Ortega”.
Si algún estudiante se opone, primero le retienen la beca y después se la quitan. Lo mismo ocurre con los trabajadores, a quienes les retienen el uno por ciento del salario. Todo ello se viene dando desde que el FSLN nombró al viceministro de Gobernación, Carlos Nájar, como operador partidario en el occidente del país.
Monique Blanco detalló que el FSLN aprovecha cualquier cosa para usarla como una herramienta en contra de quienes no piensan como ellos o premiar a los que están con ellos, desde las notas hasta los bonos para sacar fotocopias de los folletos o libros. “Los beneficios de la universidad son un negocio”, dice Blanco.
UN TRAMPOLÍN LLAMADO CUUN

El también ex presidente del CUUN, Vladimir Sáenz Rojas, admitió que esta asociación de estudiantes está muy ligada a la UNAN-León y quienes han sido miembros del CUUN pasan a un puesto en la universidad, como es su caso, pues llegó a ser director de Bienestar Estudiantil.
Sin embargo, Sáenz dice que el problema es la manera en que el orteguismo lo está haciendo en la actualidad, ya que antes se tomaban en cuenta los méritos de las personas y, mencionó que el rector Mariano Fiallos Gil trabajó de cerca con el entonces estudiante Carlos Tünnermann Bernheim. Y otros estudiantes también participaban de las actividades de la universidad, como el escritor Sergio Ramírez Mercado, el filósofo Alejandro Serrano Caldera y el exrector Ernesto Medina.
Según Sáenz, ahora el FSLN le da lugar a personas que han pasado como por diez carreras, como el caso del expresidente del CUUN, Fernando Montes, quien no quiso hablar con LA PRENSA sobre el tema.
Sáenz, también mencionó al ex presidente del CUUN, Jorge Morales Cabrera, quien actualmente es docente de la UNAN-León.
Otro caso similar es el del actual director de Bienestar Estudiantil, Roberto Sánchez, también expresidente del CUUN y de quien los estudiantes, como Sidney Enmanuel Alonso, dicen que es hijo del vicerrector de Exteriores, Roberto Sánchez y hasta sería sobrino del rector Octavio Guevara Vallecillo. La oficina de Bienestar Estudiantil, según cifras extraoficiales, maneja un presupuesto anual de setenta millones de córdobas.
“LA FORMACIÓN YA NO ES SÓLIDA”

Los actuales docentes y ex docentes de la UNAN-León consideran que la calidad de la enseñanza ha decaído en esa universidad.
“La formación de los estudiantes ya no es sólida porque a los muchachos los sacan a toda hora” (a actividades partidarias), dice la profesora jubilada Susana Quiroz.
El también docente jubilado, el médico Arnoldo Toruño, considera que la UNAN-León atraviesa problemas serios, porque hay un deterioro en el cumplimiento de la misión educativa de la universidad, especialmente en el tema de la transmisión de valores, ya que en los últimos años “el gobierno universitario ha tenido diferentes actuaciones que constituyen ejemplos de menosprecio por la ética y la justicia”.
Toruño agrega que “la UNAN-León también está fallando en la construcción —en los estudiantes— de una cultura de paz y de tolerancia. En su lugar, ha habido permisividad y hasta fomento de violencia de parte de algunas de sus autoridades”. Lo anterior, Toruño lo dice porque recuerda cuando estudiantes fueron pagados por la universidad para reprimir una marcha de los docentes.
Otra lamentación de Toruño es que, lejos de impulsar el desarrollo de un espíritu crítico en los estudiantes, las autoridades universitarias fomentan el dogmatismo. “A los estudiantes se les menosprecia su inteligencia, hasta el punto de considerar que no tienen capacidad de decidir por sí mismos por quién deben de votar en las elecciones universitarias, de manera que el CUUN les orienta por quién votar, cuidando de que no se desvíen de estas orientaciones”, expresa Toruño.
El docente y jurista Luis Morales señala que las asociaciones de estudiantes “se han vuelto organizaciones propartidarias”. “Lo dicen los mismos estudiantes, sus dirigentes lo manifiestan públicamente”, dice Morales.
Los que más sufren la actual situación de la UNAN-León, los estudiantes más vulnerables, tienen miedo de hablar, pero algunos de ellos admiten que se ven obligados a participar en actividades en pro del FSLN. “Lo hacemos para que vean que la universidad participa. Aquí tenemos todo gratis”, dice un becado interno.
EL RECTOR ES UN «MAMPARA»
El exdirector de Bienestar Estudiantil de la UNAN-León, Vladimir Sáenz Rojas, dice que “en la práctica no hay rector” en esa universidad, ya que el existente, Octavio Guevara Vallecillo, solamente es un decorado, porque quienes mandan en la universidad estatal son: el secretario departamental del FSLN, Evert Delgadillo; y el municipal, Benjamín Barreto. Sáenz asegura que los personeros del FSLN ya han dicho con franqueza en la universidad que ya no hay libertad de cátedra y que en la UNAN-León no se va a permitir que alguien hable en contra del Gobierno o de alguno de sus proyectos, como el del canal interoceánico.
LA UNAN-LEÓN, UN REFLEJO DEL PAÍS
La socióloga Sara Henríquez considera que todas las anomalías que el orteguismo está cometiendo en esa universidad son un reflejo de lo que ocurre a nivel nacional. “Lo que pasa en la universidad es una reproducción nítida de lo que pasa en el país”, dice Henríquez, quien añade que el FSLN le ha venido a quitar el espacio a la autonomía universitaria.
Según Henríquez, los estudiantes no se están rebelando contra el sistema, sino que más bien están siendo útiles y lo que están recibiendo es una cultura política llena de antivalores. Por ejemplo, dijo Henríquez, en la universidad hay una enorme cantidad de denuncias por acoso sexual y las autoridades no le están poniendo mente a ese problema. “El machismo se está confabulando con lo partidario”, dice la socióloga.
La identificación del problema del acoso sexual en la UNAN-León también lo comparten otros académicos, como la docente jubilada Susana Quiroz, quien señala que “hay bastante acoso” en esa casa de estudios.