Retornar a Masaya, su ciudad natal, fueron los últimos deseos del cronista de la farándula cubana, latinoamericana y del son nica, Francisco Gutiérrez Barreto, fallecido la madrugada del domingo en Caracas, Venezuela, tierra que consideraba como su segundo país
Había cumplido 80 años en febrero entrante y anhelaba trasladarse a Nicaragua, recordó su sobrino Aníbal Zúñiga.
Ahora su única hija, María Yolanda Gutiérrez Rojas —añadió Zúñiga— realiza los trámites migratorios y de vuelo, para retornar las cenizas de Gutiérrez Barreto, a Masaya, y sepultarlos en la cripta familiar en el Cementerio Central de Masaya.
Sobre las honras fúnebres, comentó que anunciarán las mismas en los días próximos.
Fue uno de los mejores bachilleres egresados del Colegio Pedagógico de Diriamba, y el primer nicaragüense en obtener excelencia académica, como ingeniero electromecánico en el Tecnológico de Monterrey.
Fue cuando conoció a Dámaso Pérez Prado, el rey del mambo. Y comenzó a bailar este contagioso ritmo, a la par de la bailarina tildada Tongolele, de ahí nació su popular seudónimo, refirió Zúñiga.
A la edad de su retiro dedicó su tiempo a las investigaciones de la música de mambo, boleros y de la música popular de Nicaragua. Otras de sus pasiones fueron las crónicas del beisbol y boxeo, agregó.
Su amigo y colaborador cercano Miguel Bolaños Garay, recordó a Gutiérrez Barreto (1936- 2015), como un gran investigador musical.
Bolaños Garay le prologó su primer libro; ¿Qué la pasa a Lupita?… No sé (1988), que recoge vida de rey del mambo, Dámaso Pérez Prado.
También escribió los libros, Ven a mi vida como amor (2003), una biografía de Gastón Pérez; A Justo Santos: La mora limpia (2008); Boleros famosos y sus historias: 37 nicaragüenses (2010).
Junto con su hermano Alcides Gutiérrez, fueron los primeros en producir discos de música nicaragüense. Y hace una década recopiló los boleros más famosos de Nicaragua, entre ellos, Ese gran amor, de compositor
Carlos Ramón Bermúdez, comentó Bolaños Garay.
En lo último que trabajaba era en la historia de los apellidos de la familia Barreto. “Este material, no lo logró publicar”, señala Bolaños Garay, quien consideró su muerte una gran pérdida para la historia de la crónica musical de Nicaragua y la música de mambo y bolero.
RECOPILADOR DE CUBA
Su último libro Farándula Cubana (1900-1962), contiene una labor de rescate visual donde incluyó más de tres mil fotografías, resumió mil biografías de sus actores, y publicó en un CD con un contenido de cuatro tomos.
Esta labor de cuatro décadas comenzó en los años setenta, cuando se fue detrás de su gran amor, la venezolana Yolanda Rojas, confesó en una entrevista a LA PRENSA. Ahí conoció a grandes figuras como Kiko Mendive y Luis López Puente.
En este libro, logró reunir historias y fotos de músicos, actores, cantantes de ópera y guaguancó, bailarines de ballet, rumberos, narradores deportivos y de noticias, dueños de radio y televisión, en fin hasta payasos populares.
Aparecen grupos y artistas como la Sonora Camagüey, Las mulatas de fuego, Celia Cruz, Mirtha Silva, Trío Las Hermanas Lago, María Antonieta Pons, Israel López “El Cachao”, Lucho Gatica, Trío Los Panchos, Laíto, Los Casanovas. Y fue como refrescar la memoria olvidada de la isla caribeña, gobernada por Fidel Castro.