ZOMBIS
No sé si hay algún otro país en el mundo donde ser zombi se pague tan bien como en Nicaragua. Sí, no es broma. Nunca había visto a tantas personas exhibiéndose como zombis y viviendo de ello. Parece una epidemia. Es una moda. Algo así como el “noni”. ¿Se acuerdan? Se dijo que esa era una planta milagrosa que curaba todos los males y valía su peso en oro y de repente todo mundo estaba sembrando “noni” para hacerse rico sin que luego supieran qué hacer con esos frutos que crecían, caían y se pudrían en el patio de las casas. Pues igual pasa con los zombis. Alguien descubrió que por alguna razón aquí en Nicaragua es rentable serlo y no faltó mucho para que aparecieran algunos comportándose de manera extraña. ¿Comisionado, por qué la Policía no detuvo al tipo que disparó contra la multitud aquí a su lado? Y uno hasta puede imaginarlo con los brazos al frente y los ojos sin vida, cuando dice: “No viii naaaada, no oiiií naaada”.
PANDEMIA
El contagio no es solo en la Policía, aunque ahí sea más evidente. ¿Será un virus? Está por todos lados. Tomemos de ejemplo la pregunta: ¿por qué la Policía no dejó marchar a los campesinos si la Constitución les da ese derecho como ciudadanos? La ministra dirá tapándose los ojos: “No, yo no vi nada, yo solo veo esta marcha de jóvenes alegres ” El analista político tomará esa pose de profunda reflexión ante las cámaras y barajará las tres respuestas posibles del manual para preguntas incómodas: 1) “Veamos lo positivo ” 2) “Es un hecho aislado ” 3) “No me consta, no viiiii eeso ” O tenemos el caso del empresario que contestará con un discurso tan cantinflesco que nunca se sabrá si dijo “blanco” o dijo “negro” o “ambos a la vez”.
AMOR Y PAZ
Ser zombi paga. Al comisionado que “no ve ni oye” lo ascienden de grado, la ministra se ha mantenido de esa forma en su cargo desde el primer día que el comandante Ortega llegó al poder, el diputado “aprieta botones” será reelegido por cumplidor, el analista político gana puntos para un futuro cargo que nunca llega y el empresario hace negocios y presume de ser “uña y mugre con el hombre”. Y así vamos para abajo, hasta aquel que agarra aunque sea su lámina de zinc. Y como en las malas películas de terror, no les basta serlo, tratan de reproducirse. Inocularnos el virus. Nos quieren convencer que ser zombi es bueno para el país, que nos miremos en ellos lo bien que están y que cuando solo existan nicaragüenses como ellos este será el reino de “amor y paz”.
PRUEBA ANTIZOMBI
Esta es una prueba para detectar al zombi. Muéstrele una foto. El “zombi” verá a un policía megáfono en mano pidiendo a los miles de campesinos que llegan a Managua que entreguen las armas que lleven. Verá una Policía responsable, en cumplimiento de su deber, que bloquea una marcha en la que algunos de sus miembros llevan y exhiben armas como garrotes y machetes. La Policía es la autoridad, los campesinos los violentos. El “no zombi” verá más. Verá que tras el cordón de policías está un grupo de motorizados, con tubos y armas de fuego que le van a reventar la madre a los campesinos que pasen y verá a una Policía que se coordinará con los delincuentes para que hagan el mayor daño posible. El “no zombi” se preguntará ¿cómo diablos la Policía saca su pose de autoridad para pedirles a unos que se desarmen para que otros, los delincuentes, los agredan?
PROHIBIDO PENSAR
Estemos claros: no ser zombi es peligroso. Esta Nicaragua se parece al mundo de mutantes que encontró Will Smith en la película Soy Leyenda . A los rebeldes los acosan, los despiden de los trabajos, les niegan derechos, los golpean, los echan presos, tienen solo obligaciones y ningún derecho. Los humanos, aquellos que aún razonan, hablan bajito para que no los reconozcan, otros simulan ser zombis sin serlo y otros, los menos, se atreven a mostrarse públicamente como seres con criterios propios con todo el riesgo que eso implica. Se atreven a marchar contra el dios de los zombis, se colocan con pancartas en la calle, desafían el orden “de amor y paz”. Y los zombis, en vez de sentir pena de su propia condición, porque ya expliqué que para ellos está de moda serlo, se burlan de los sobrevivientes y les dicen “opositores”, derechistas” “cuatro gatos” “grupúsculos” sin percatarse que esa es la parte sana de la sociedad y ellos el tumor que la está matando.