La noche no fue azul como la de Santa Claus ni verde como la esperanza, fue oscura como la asistencia de los fanáticos.
A las 6:00 de la tarde Managua era una ciudad cualquiera. Las luces del Estadio Denis Martínez anunciaban la inauguración de la Liga de Beisbol Profesional Nacional. Ni algarabía ni “molotes” en los estacionamientos. Regresó la fiesta del deporte rey en el país y ya, con el mismo deterioro de abandono de los fanáticos. Unas 1,500 personas fueron fieles al “Play Ball” inicial. Entraron frías, pero poco a poco con el ritmo de los tambores se calentaron.
Cuando faltaban 20 minutos para que empezara el partido entre los Indios del Bóer y los Orientales del Granada, Román “Chocolatito” González fue presentado. El tricampeón mundial agradeció a los presentes y a los directivos por el reconocimiento. Ahí estaba el muchacho en la cima del montículo mientras veía en panorámica un coloso sin alma. Grandes expectativas para pocos congregantes.
El anunciador dio paso al canto del Himno Nacional en la voz de los hermanos Cardenal, Nina y Sebastián, y solo el eco de sus voces sonaban. Así se inició la Liga en un estadio que se perfumó y arregló para los suyos y estos le abandonaron.