La economía de los Estados Unidos retrocedió en el tercer trimestre conforme las empresas reducían inventario. El cálculo gubernamental del producto interno bruto, sin embargo, mostró un saludable gasto de empresas y consumidores.
El Producto Interno Bruto, la suma de todos los bienes y servicios producidos en los Estados Unidos, creció a un ritmo anualizado de 1.5 por ciento luego de hacerlo a un ritmo de 3.9 por ciento en los tres meses anteriores.
De no haber sido por el mayor inventario desde 2011, la economía más grande del mundo habría crecido tres por ciento.
Las compras de los hogares, impulsadas por los aumentos de los ingresos y el empleo, probablemente seguirán siendo un pilar de la economía a pesar de que ventas más débiles a clientes extranjeros hagan retroceder las exportaciones y la manufactura.
Esto a pesar que el gasto de los hogares avanzó menos de lo pronosticado en septiembre, lo cual demuestra que la mayor parte de la economía estadounidense terminó un trimestre fuerte con una nota débil.
Las compras crecieron 0.1 por ciento, el menor aumento desde enero, después de haber avanzado 0.4 por ciento en agosto, mostraron ayer viernes cifras del Departamento de Comercio en Washington.
Además el rápido reequilibrio de los inventarios, que los pone más en línea con la demanda camino a la temporada de festividades, indica que la producción fabril pronto se estabilizará, lo que eliminará una fuente de debilidad.
“El título no refleja la solidez con que crecen los Estados Unidos”, dijo Gennadiy Goldberg, estratega de tasas para los Estados Unidos en Nueva York de TD Securities, quien pronosticó con acierto el aumento del tercer trimestre. “Los motores locales del consumo son muy fuertes”.
Las ventas finales a compradores locales, o el PIB excluidas las categorías de inventarios y comercio, crecieron a un ritmo anualizado de 2.9 por ciento luego de un ritmo de 3.7 por ciento en el segundo trimestre.
El PIB del tercer trimestre estuvo en línea con la mediana de los pronósticos de 1.6 por ciento de una encuesta de Bloomberg entre ochenta economistas. La estimación es la primera de tres para el trimestre. La difusión de las otras está prevista para noviembre y diciembre, cuando habrá más información disponible.
La economía creció a un ritmo promedio de 2.3 por ciento en el primer semestre del año en tanto un aumento de 3.9 por ciento en el segundo trimestre compensó con creces la desaceleración del primer trimestre consecuencia del mal tiempo, de una disputa laboral en puertos de la Costa Oeste y de la debilidad del sector de energía. El PIB se expandió 2.4 por ciento en 2014.
MERCADO LABORAL SIN CAMBIOS
Otro informe del Departamento de Trabajo mostró el jueves que la cantidad de solicitudes de subsidios por desempleo experimentó pocos cambios la semana pasada y se mantuvo cerca de los menores niveles en cuatro décadas.
La estimación del crecimiento en el tercer trimestre reflejó un aumento anualizado de 3.2 por ciento en compras de los hogares, que representan casi el setenta por ciento de la economía. El consumo personal sumó 2.2 puntos porcentuales al crecimiento. En los tres meses anteriores, el gasto en consumo creció a un ritmo de 3.6 por ciento.
La estabilidad del empleo en 2015 y la gasolina más barata han contribuido a las cuentas de los estadounidenses. Si bien las contrataciones crecieron a un ritmo más bajo que el pronosticado en agosto y septiembre, el ritmo de contrataciones de este año ha promediado casi las doscientos mil mensuales, lo que supera el promedio anual de siete de los diez años hasta 2014.
Los ingresos luego de impuestos ajustados por inflación subieron a un ritmo anual de 3.5 por ciento, casi tres veces el incremento de 1.2 por ciento en los tres meses anteriores, indicó el informe de PIB del jueves.
Eso permitió que el ritmo de ahorro creciera de 4.6 a 4.7 por ciento, lo que indica que los consumidores tienen suficiente capacidad para seguir impulsando el crecimiento.
nada de qué preocuparse
“Hubo una pérdida clara de impulso (económico) al salir del tercer trimestre, pero no hay que preocuparse demasiado”, dijo Scott Brown, economista principal en Raymond James Financial Inc. en St. Petersburgo, Florida, quien proyectó correctamente el avance en el gasto.
“El crecimiento del empleo es positivo, pero de aquí en más necesitaremos ver un mejor crecimiento de los salarios”.
Los estadounidenses dieron un paso atrás a raíz de la agitación en los mercados financieros causada por los signos de que el crecimiento global se debilitaba. Será necesario un repunte del crecimiento salarial para garantizar que los hogares estadounidenses continúen siendo el eje del crecimiento económico al ingresar en la importantísima temporada de compras de las fiestas.
SALARIOS MÁS ELEVADOS
Los salarios no sufrieron cambios en septiembre, la medición más floja en seis meses, después de un avance de 0.5 por ciento el mes anterior. Esto significó que los ingresos totales avanzaron solo 0.1 por ciento después de un aumento de 0.4 por ciento en agosto. El promedio de la encuesta de Bloomberg señalaba un aumento de 0.2 por ciento para los ingresos.
En otro informe este viernes el Departamento de Trabajo mostró que los salarios y los sueldos avanzaron 0.6 por ciento en el tercer trimestre y estaban un 2.1 por ciento más altos que en el mismo momento el año pasado. La medición interanual igualó el aumento en el trimestre anterior.
La ausencia de inflación está contribuyendo a aumentar los flojos incrementos de los ingresos.
MENOS INFLACIÓN
El informe del Departamento de Comercio mostró que el índice de precios atado a las compras de los consumidores bajó 0.1 por ciento en septiembre respecto del mes anterior, la primera caída desde enero. Subió 0.2 por ciento con respecto al mismo momento en 2014, en comparación con un aumento de 0.3 por ciento en el año que cerró en agosto. Este indicador de la inflación es el que prefieren los decidores de la política en la Reserva Federal y no ha alcanzado su meta de dos por ciento desde abril de 2012.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 C