A pesar del dolor que deja la muerte de Carmen María Ocampos, de 33 años, el consuelo es que sus familiares podrán velarla y sepultarla en su tierra natal, Nicaragua, luego de superar muchos obstáculos económicos para repatriar su cuerpo desde España, donde fue asesinada el pasado 5 de octubre.
Ayer el cuerpo fue recibido en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, a las 10:40 a.m. “Logré traer a mi hija, ya me puedo morir en paz”, dijo doña Maricela Ocampos.
La joven tenía cinco años de vivir en España y murió a manos de un empleado de su restaurante, quien le asestó varias cuchilladas y luego se suicidó. La familia en Nicaragua asegura que Carmen María despidió a este hombre que trabajaba como cocinero porque tenía serios problemas con él, pero este la había amenazado con quemarla viva si los corría.
Peter Leevwenburgh, esposo de la víctima, explicó que cuando ocurrieron los hechos él no estaba en España, pues tenía una semana de haberse ido a su país. “Me pareció extraño que no recibía ningún mensaje de ella, ni una llamada telefónica y comencé a buscar información con el vecino, pero no logré saber nada hasta que me comuniqué con su mamá”, dijo Peter.
7,000 euros costó repatriar el cuerpo de Carmen María Ocampos, dinero que los familiares lograron conseguir con la ayuda de personas generosas de España y el apoyo del esposo de Carmen María, Peter Leevwenburgh.
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