Tánatos y las Keres

Los romanos tenían una diosa de la muerte a la que llamaban Libitina, en cuyo templo se debía depositar un denario de plata por cada persona que fallecía. Por muy pobre que fuese el hombre o mujer que moría, sus familiares

La muerte es representada por lo general mediante la figura de un esqueleto (la muerte quirina se le llama popularmente en Nicaragua) cubierto con un manto negro.

El esqueleto que representa a la muerte blande en su mano derecha una espada, o una hoz, mientras que con la izquierda sostiene un reloj de arena que muestra la marcha inexorable del tiempo y la extinción de la vida de la persona. Pero sobre la cabeza del esqueleto vuela una mariposa, símbolo de la vida futura, porque la muerte, al fin y al cabo, no es el fin de la vida en general.

Los romanos tenían una diosa de la muerte a la que llamaban Libitina, en cuyo templo se debía depositar un denario de plata por cada persona que fallecía. Por muy pobre que fuese el hombre o mujer que moría, sus familiares, amigos o quienes fuesen tenían que depositar ese óbolo en sufragio del alma del difunto.

Los griegos, que con su asombrosa capacidad imaginativa daban una interpretación fabulosa a todos los fenómenos de la naturaleza, la sociedad y la persona humana, tenían su singular representación mítica y alegórica de la muerte. Pero diferenciaban la muerte buena, natural, de la muerte mala, violenta.

La personificación o representación de la muerte natural, sin violencia, es Tánatos. El sacerdote católico y mitólogo mexicano Angel María Garibay, escribió que Tánatos puede curar todos los males, si así lo quiere, pero generalmente se dedica a custodiar los sepulcros y es el único dios que no acepta regalos ni ofrendas.

Según Hesíodo, Tánatos es hijo de Nix (la Noche) y hermano gemelo de Hypnos (el Sueño), de lo cual se puede deducir que la muerte es también un sueño. La diferencia es que el sueño que prodiga Hypnos es temporal, durante la noche y el que manda Tánatos es mortal, para siempre.

A diferencia de Libitina en Roma, Tánatos no tenía sacerdotes y los griegos no le erigían templos ni altares para rendirle un culto determinado. Pero sí tenía un árbol representativo, el ciprés, que se plantaba en los lugares donde se sepultaba a los muertos, generalmente a orillas de los caminos que conducían a la ciudad. Y en el caso de que los muertos fuesen incinerados, las cenizas del difunto se guardaban en una vasija que se conservaba en los hogares, o se colocaba en altares o templetes erigidos por los deudos en memoria de la persona fallecida.

Según algunos historiadores y mitógrafos, los griegos representaban a Tánatos con la figura de un hombre alado, joven y hermoso que porta una antorcha, la cual se le apaga o cae de sus manos simbolizando de esa manera el fin de la vida, la muerte.

Todas la noches, los gemelos Hypnos y Tánatos (el Sueño y la Muerte), se reúnen para discutir y decidir cuál persona solo dormirá en el lapso nocturno, y quién dormirá para siempre.

Pero según otras versiones del mito Tánatos e Hypnos no podían tomar esa decisión. Tánatos solo podía hacer dormir para siempre a aquellos a quienes las Moiras (las diosas del destino cuyos nombres eran Átropos, Cloto y Láquesis) decidían cortarles el hilo de la vida.

Algunos dicen que Tánatos se casó con Macaria, hija de Hades (el dios del mundo de los muertos) y su esposa Perséfone. Tánatos y Macaria tenían una relación muy amorosa y dulce y reinaban en la Isla de los Bienaventurados.

Dije antes que Tánatos era la personificación solo de la muerte suave y natural de las personas. La muerte violenta, en las guerras o por homicidios, era asunto de las Keres, también hijas de Nix (la Noche) y por tanto hermanas de Tánatos e Hypnos, así como de las Moiras, Moros (la Condenación), Eris (la Discordia), Némesis (la Venganza), Caronte (el barquero de los Infiernos) y Geras (la Vejez).

Las Keres son divinidades sombrías que no tienen forma definida. Nadie las ha visto pero se comenta que tienen garras y dientes muy grandes y afilados. Vuelan sobre los campos de batalla para llevarse las almas de los muertos en combate. O se aparecen donde se encuentran los moribundos que han sido asesinados de cualquier manera, para atrapar las almas de los infortunados con sus garras y llevarlas a los Infiernos.

Y en ambos casos, con los muertos en combate y con los asesinados, las Keres chupan la sangre de los cuerpos moribundos para acelerar la muerte y cumplir rápidamente su macabra tarea.

Columna del día muerte romanos archivo

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. El Caminante
    Hace 11 años

    Interesante lo expuesto y el comentario de Nahualt,he leido Mitologia griega pero no Nahualt,el comentario recuerdame los Arboles «de la vida» de lata plantados en nuestra capital que a decir verdad les tengo algun recelo,vivo en el extranjero pero al llegar a mi patria Nic. me parece que vivieran la edad media al ver esos ornamentos, no estan acorde a los tiempos actuales que la ciencia cabalga a gran velocidad, pienso que algo extranio e insondable misterio cobijan,Cronos algun dia lo…

  2. LA KIRINA NAHUALT
    Hace 11 años

    En la mitología nahualt, la quirina aparecía adornada con anillos y brazaletes de piedras azules, cubierta de un manto rosado chicha, debajo de un árbol amarillo de ramas retorcidas que de noche se transformaban en culebras. Pero cuál era el parentesco de las Moiras y las Keres con las Chamoikeras, es decir con las Chamuka-ras o Chamukirinas, como se las conoce en la mitología nahualt?

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí