Joselin Yasnary Miranda Ramírez, la joven de 19 años que se estuvo entre la vida y la muerte en el Hospital Bertha Calderón, después de una cesárea practicada en el hospital de Juigalpa, logró sobrevivir.
Fue dada de alta, habla con mucha dificultad, aún no puede caminar y al retornar al hogar no cesa de juguetear con su tierna, que apenas pudo tener en brazos hace dos meses y diez días, igual que con su otra hija.
Joselin, con su cuerpo endeble, pierde su mirada en el vacío y dice: “Yo morí y camino a la eternidad me encontré con Diosito, él me revivió, me dijo que me daba la oportunidad de vivir para mis dos hijas y que la justicia recaería sobre el médico que desgració mi vida y yo sé que así será”.
De aquel 9 de julio pasado Joselin recuerda que después de no haber tenido problema alguno y estar en perfecto estado en sus controles de embarazo, entró al quirófano a la 1:30 p.m., al hospital de Juigalpa.
“Después que me sacaron a la niña me puse grave, me dieron dolores insoportables, médicos y enfermeras me ignoraron, me maltrataron, me dijeron que tenía que aguantar, que sabía a lo que me había metido”, recordó.
Dice no encontrar explicación sobre por qué le realizaron cirugía para extraerle sus órganos reproductores. “Me sacaron todo sin explicar la razón a mi madre, mi padre y familia, que debían haber firmado autorizando, me dejaron sin lo que es sagrado para toda mujer”, lamenta.
Aunque la joven considera que en su caso hay involucradas otras personas en la supuesta negligencia, insiste en que el doctor Pedro Rafael Miranda “me arruinó mi vida, dicen que hay que tener piedad porque tiene hijos ¿y yo, qué? Él está gozando y yo estoy postrada, no sé en cuánto tiempo podré caminar o recuperarme, sin poder trabajar y hasta corrieron del trabajo a mi marido, ¿de dónde nos vamos a mantener, si no es con la ayuda de la familia?”
Para Joselin no basta el despido del médico. “Que lo metan a la cárcel para que se haga justicia y no siga haciendo daño”, declaró.
AGRADECE EL TRATO Y EL CUIDO EN ELBERTHA CALDERÓN
A su juicio, si su familia no hubiese luchado por el traslado al Hospital Bertha Calderón, estuviera muerta. “En el hospital no permitían que ni mi familia me tocara; cuando estuve en el Bertha Calderón tuve mejor atención y lo primero que pidieron era que mi familia me tocara, me hablara para que yo reaccionara, allá primero es el paciente sin importar que coman a medianoche”, resaltó sobre el personal médico del hospital capitalino.
Tras bajar de peso 95 libras en el período de su gravedad (pesaba 208 libras y ahora 113), Joselin está sometida a 12 tipos de medicamentos.
Martha Liliam Ramírez, empleada del área de lavandería del hospital juigalpino, tiene permiso para brindarle a Joselin los cuidados que sean necesarios.
DENUNCIA QUE NO TIENEN EXPEDIENTE
Nohemí Hurtado Miranda, tía de Joselin, se presentó ayer a la delegación policial de Juigalpa para seguir el curso de las investigaciones; sin embargo, dijo que no han podido obtener el expediente clínico, por lo que hizo un llamado a la ministra de Salud, Sonia Castro, a contribuir para que el documento sea entregado, a fin de continuar con el proceso que persigue llevar a los tribunales a los que estuvieron involucrados en la supuesta negligencia, mientras agradeció los buenos oficios de la titular del Minsa en la atención de Joselin.
Hurtado agradeció al Señor por permitirle a Joselin seguir viviendo, a LA PRENSA por su constancia y sensibilidad social y a quienes les han apoyado.