Tengo presente a mi padre en estos días patrios, no solo porque un 23 de septiembre era su natalicio y estuviera cumpliendo 91 años de vida, sino porque durante muchos años me inculcó el orgullo sublime de que en la lucha contra el filibustero William Walker, nuestra familia en línea directa de descendencia, Fruto Chamorro y sus hermanos Pedro Joaquín y el general Fernando Chamorro Alfaro habían jugado un rol tan trascendental, como heroico.
En el preludio de la Guerra Nacional, Fruto Chamorro, líder del bando de los legitimistas y siendo presidente de Nicaragua, luchó contra el bando de los democráticos liderados por Máximo Jerez en la batalla de El Pozo, cerca de León y arremetió bajo un copioso aguacero cayendo del caballo y quedando inconsciente a merced del enemigo. Fue entonces cuando su hermano menor, entonces coronel Fernando Chamorro, lo levantó del suelo inconsciente en su caballo y lo rescató llevándolo de regreso a Granada.
Dice el historiador Luis Vega Miranda: “El presidente Chamorro regresó a Granada donde lo daban por muerto y estaban desesperanzados, Máximo Jerez fue perseverante en su persecución y le puso sitio a la ciudad de Granada por ocho meses. Chamorro entonces desplegó toda su energía organizando la defensa de la ciudad, animando al pueblo, soldados y oficiales; con su reconocido talento político militar logró que Jerez, herido y sin recursos, se retirara prácticamente vencido. Poco después Fruto moría de disentería. El partido de Jerez y Francisco Castellón contrataría a los filibusteros Byron Cole y William Walker; se iniciaba la sangrienta y dolorosa Guerra Nacional entre legitimistas (conservadores) y democráticos (liberales)”.
“Meses después, Walker toma la ciudad de Granada, saliendo al exilio el sucesor de Fruto Chamorro, don José María Estrada, quien con Tomás Martínez marchan a Honduras. El ya general de brigada Fernando Chamorro blande la bandera de los legitimistas, se movilizaba con sus tropas en las regiones de Nueva Segovia, Matagalpa y Chontales”.
El general Fernando Chamorro organiza un ejército que llamó el Ejército del Septentrión para lo cual vende todo su patrimonio y junto con el general Tomás Martínez encabeza la guerra contra el filibustero William Walker.
Con Granada, el bastión de los legitimistas tomado, su hermano mayor Pedro Joaquín Chamorro Alfaro, quien recién había sido nombrado prefecto y subdelegado de Hacienda del Departamento Oriental (Masaya) lanza la histórica Proclama Patriótica, mientras buena parte de su familia y amigos habían sido tomados como rehenes por Walker en la toma de Granada.
La proclama, fechada en San Fernando, Masaya, el 19 de octubre de 1855, colgaba en un gran marco en el lugar más visible de la oficina de mi padre y decía en su parte conclusiva: “Si para lograr tan noble objeto (la liberación de Granada) fuese necesario derramar la sangre de mi familia y amigos que allí existen, sangre adorada para mí, en buena hora, si ella sirve para regar el árbol de la independencia. Marchad pues, que el triunfo será vuestro, mas si la suerte os fuese adversa bajemos a la tumba sin remordimiento. Dejemos la ignominia a los traidores, a esos hijos ingratos, a los egoístas y a los Estados vecinos por su criminal indiferencia. Ellos pensarán como yo, y conocerán su error cuando sean esclavos, y entonces, ¿de qué les servirá?”
Cuando el general Tomás Martínez viaja de Matagalpa a León a negociar la paz entre legitimista y democráticos, en septiembre de 1856, para unir sus fuerzas y pelear contra Walker, dejó al general Fernando Chamorro al frente del Ejército del Septentrión. Es en ese momento que Chamorro despacha al entonces coronel José Dolores Estrada Vado al teatro de guerra donde se produjo la famosa Batalla de San Jacinto un 14 de septiembre de 1856.
Aunque en el Parte de San Jacinto Estrada no menciona el nombre, sino que únicamente lo dirige a un general, se supone que estaba dirigido al general Fernando Chamorro como su jefe inmediato superior, ya que Martínez había delegado en él para ir a negociar la paz que se llamó el Pacto Providencial.
Mi padre tuvo muchos motivos para estar orgulloso de sus antecesores y el papel que jugaron en la historia de Nicaragua y en septiembre esos motivos estaban a flor de piel.
El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y Presidente de la Comisión de Turismo