Era 9 de enero de 1966. Un estadio con 12 mil personas. Y una selección nicaragüense contra uno de los mejores equipos de Sudamérica: Los Estudiantes de la Plata, de Argentina. La Selección de Nicaragua ganó ese partido, el resultado fue de dos goles por uno, y aquella, se convirtió por mucho tiempo en la máxima proeza de un equipo nica en el futbol mundial. Hasta hace una semana.
En muy corto tiempo una selección de jugadores y un entrenador extranjero, lograron lo que ningún otro equipo había hecho. Llenaron un estadio no con 12 sino 18 mil personas. Alcanzaron el nivel de “un futbol profesional” y fueron protagonistas de la pérdida acostumbrada a una clasificación para el mundial, pero que tuvo el mejor resultado en toda la historia del futbol, consideran algunos.
La afición se desbordó esta semana y a pesar de la pérdida, el partido despertó un espíritu futbolístico jamás visto en Nicaragua, al menos no al tratarse de un equipo nacional. La fiebre fue tanta que incluso los medios internacionales hablaron y analizaron el suceso. El reconocido estadista de futbol Alexis Martín-Tamayo, apodado MisterChip, tuiteó por dos horas seguidas durante el partido de Nicaragua contra Jamaica, ida y vuelta y, al final con la derrota, también dijo sentirse triste.
En el programa deportivo ESPN, una de las cadenas especializadas en deporte más famosas, también se mencionó a Nicaragua. Los analistas explicaron que la emoción vivida forma parte del aprendizaje: “Nicaragua nunca había llegado tan lejos y sometieron al subcampeón del área (Jamaica) durante 178 minutos, es un aprendizaje y seguramente en cuatro años habrá que observar la evolución de Nicaragua, después de haberlo hecho bastante bien, mejor que nunca”, comentó Barack Fever, analista de deportes, durante un programa de Fuera de Juego.
“Lo que se vio en estos partidos no es un milagro, es parte de un proceso que tiene muchos años gestándose, de pasos que se han dado poco a poco en Nicaragua y de aperturas en las clasificaciones de la FIFA”, agrega José María Bermúdez, asesor deportivo para la Alcaldía de Managua. Aún así queda en muchas personas el sabor de la victoria casi alcanzada, como quedó en Mario Mendieta Lacayo, cronista e historiador deportivo de Diriamba, que asegura que “Nicaragua no merecía perder”, pues “es hasta ahora que los equipos nicas han demostrado tener un futbol de calidad profesional”.

Los primeros futbolistas
En los 1900, Diriamba era una de las ciudades más prósperas del país, afirma Mendieta Lacayo. Ahí había cantidad de hacendados y familias de buen nombre y buen dinero, cuenta. Muchos de los hijos de aquellos adinerados iban a estudiar a Inglaterra, cuna del futbol mundial, que jugaba balompié incluso más de 40 años antes que el deporte llegara aquí, desde 1863. “Llegaban entonces los nicas adinerados, se enamoraban del deporte y cuando venían a Nicaragua le enseñaban la nueva disciplina a los amigos de su barrio o todo el que quería jugar”, asegura el cronista.
Pero no solamente fue así que se importaron los conceptos de jugadas, delanteros, mediocampistas y porteros hacia Nicaragua. Un profesor diriambino, Napoleón Parrales, que había estudiado en Costa Rica, se empeñó por armar equipos de futbol en Nicaragua. Y lo logró. Según Mendieta y sus investigaciones, el caraceño empezó jugando entre sus hijos: cuatro varones y cuatro mujeres, y la gente de Diriamba miraba con curiosidad aquellos partidos disputados entre los ocho hermanos en el patio de la casa del profesor.
“Napoleón tenía amistad con otro maestro: Manuel Matus, él era dueño de un colegio de primaria en Jinotepe y juntos comenzaron a trabajar por el futbol. Fue así que se logra hacer el primer juego de manera organizada, en febrero de 1907. El partido fue entre el equipo San Sebastián armado por el profesor Parrales contra el equipo que formó Manuel Matus. Ambos se debatieron un partido en el campo de la finca Los Cocos”, cuenta el historiador de deportes.
Tiempo más tarde, nació el primer equipo de futbol, el diriambino: Caciques del Diriangén. Fundado el 17 de mayo de 1917 y de ahí se crearon muchos más clubes. Algunos permanecen todavía y otros han desaparecido, desde que se jugó el primer partido oficial de clubes, en Managua en el Campo la Momotombo, ahí resultó ganador el Diriangén 1-0, con un primer gol histórico de José Dolores González.
La tradición del futbol se fue esparciendo poco a poco, cuenta Mendieta, principalmente por sacerdotes y pedagogos europeos que llegaron a Nicaragua después de los años 20 y comenzaron a interesarse por la formación escolar y la enseñanza del futbol. En el Instituto Pedagógico de Diriamba, por ejemplo, los alumnos estaban obligados a practicar este deporte, y de igual forma sucedió con el colegio Centro América y La Salle, más tarde.
“Habían incluso rivalidades colegiales, en las que se armaron trifulcas, reales batallas campales casi iguales a las que se han visto ahora. Era un momento cumbre para el futbol, que se intensificó en los años 60 y después que se creó la primera división”, recuerda Mendieta.

La esperanza de un mundial
La primera vez que la selección nicaragüense participó oficialmente en una eliminatoria mundialista fue en el año 1971: La esperanza era clasificarse para el Mundial de Alemania en 1974. Nicaragua hasta esa fecha era uno de los 140 equipos que competían por uno de los 16 puestos que existían entonces para jugar el mundial.
En el futbol, para participar en los mundiales, se debe estar asociado a confederaciones por niveles, según exigen los estatutos de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA). Y Nicaragua responde en su afiliación primero a la Uncaf que aglomera los países centroamericanos y luego a la Concacaf; que abarca los países de Centroamérica, Norteamérica y el Caribe.
El favorito de la Concacaf para los años 70 era México, cuenta Mendieta Lacayo y esta confederación tenía solo un cupo. “En esa primera eliminatoria se jugó un partido de ida muy reñido, dice, el 9 septiembre del 1971, en Managua, el resultado fue 3-2 a favor de El Salvador y el partido de vuelta se perdió 1-0”, dice el historiador.


Pese a las incontables pérdidas que tiene Nicaragua en su historia futbolera, mucho ha cambiado desde entonces, añade José María Bermúdez, quien explica que la selección nicaragüense sigue perteneciendo a la Uncaf pero ahora no se elimina solo contra países centroamericanos para aspirar al mundial. Esto cambió desde las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010, en el que se amplió la competencia y se hizo en un sorteo. Desde entonces los futbolistas nicas no solo se enfrentan entre países centroamericanos, sino que pueden competir contra muchas islas y países pequeños del Caribe en similares condiciones que Nicaragua, lo que le ha dado mejores posibilidades de pasar las rondas, analiza el asesor deportivo de la Alcaldía.
“A ese nivel (centroamericano) nosotros estábamos pasos muy atrás de Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica e incluso Panamá. Nicaragua llegaba prácticamente en pañales, no tenía los recursos y condiciones que se tienen ahora. Y ya te tocaba enfrentarte contra países profesionales. Siempre quedábamos eliminados por lo menos en la primera ronda”, recuerda Bermúdez.
Sin embargo, desde ese cambio la selección nica puede enfrentarse contra cualquiera de los 41 países que pertenecen a la federación de la región, algo que no había tenido la oportunidad de demostrar antes. Esta apertura a nivel de competencia no es la única pauta que ha permitido el desarrollo del futbol, dice Bermúdez, pues según él, no ha habido muchos malos momentos en los últimos 10 años y más bien ha habido evolución.
“La gente juzga y te dice ‘si antes siempre te goleaban’, pero había que ver contra quienes estabas jugando, países recontra avanzados y con jugadores que militaban en ligas extranjeras, incluso europeas. Y nosotros nada más con nuestras ligas caseras, con el poco apoyo y los jugadores recibían ‘ayudas monetarias’. Ahora en cambio se recibe un salario, que en los clubes llega a más de 1,500 dólares”, dice.
Ahora, según el asesor de la comuna, los clubes están contratando técnicos y jugadores extranjeros. El mismo ejemplo ha tomado la selección, al contratar al director técnico Henry Duarte, otro paso más arriba, en el nivel profesional del futbol nica. Bermúdez asegura que este es un salto que debía darse en cualquier momento, y fue a este grupo, la selección actual, que le tocó dar un paso para demostrar la calidad que se viene trabajando, “pero detrás de ellos hay una generación que se está preparando y van a ser a quienes les toque ir a la próxima eliminatoria. Estamos seguros que el papel va a ser igual o mejor que el de ahora”.
