Como educador, me preocupa la orientación y contenido de las noticias que han ofrecido los medios de información sobre Bernardo Tercero, el nicaragüense preso y sentenciado a muerte en Estados Unidos, conforme con las leyes del Estado de Texas, por el asesinato a un maestro, mientras Bernardo cometía un robo, a mano armada, en una lavandería.
Las noticias de los medios nacionales sobre el caso resaltaron el dolor, la angustia de los familiares de Bernardo, frente a su posible ajusticiamiento. Asimismo, los medios expresaron dudas sobre la gravedad del delito y rechazaron la pena de muerte con base en el principio del derecho a la vida, consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art. 3).
El mensaje subliminal que los medios de información transmitieron al lector es el de un Bernardo que merece perdón, víctima del sistema de justicia norteamericano, habiendo sido un hecho accidental la muerte del maestro víctima del asalto.
Considero que las noticias de los medios solo presentaron una cara de la realidad. No relataron por ejemplo, el sufrimiento de la esposa y de la niña de tres años del maestro asesinado, ni la crisis emocional que sufrieron al presenciar la muerte de su ser amado, por un hombre que encapuchado y a mano armada mató, robó y huyó del lugar, para luego emigrar a Nicaragua.
Tampoco informaron los medios, salvo el diario LA PRENSA, sobre otros antecedentes criminales de Bernardo, como el secuestro en Nicaragua de un taxista y su hijo pequeño, para luego huir nuevamente hacia los Estados Unidos.
Asimismo no sabemos que Bernardo Tercero haya expresado alguna vez señales de arrepentimiento por el crimen cometido, o haya pedido perdón a la familia del maestro injustamente asesinado. Me llama también la atención que algunos que defienden con pasión el derecho a la vida de Bernardo sean partidarios de la legalización del aborto, el cual de hecho es el asesinato de una criatura inocente que se priva de la oportunidad de vivir y realizarse en nuestro mundo.
Así son las cosas, solo falta que elevemos la imagen de Bernardo Tercero al pedestal de héroe, siguiendo un proceso psicológico similar de transformación de imagen, al que se dio con el despiadado criminal y narcotraficante Chapo Guzmán, considerado un héroe por su hazaña de haberse fugado de una cárcel mexicana de alta seguridad.
Lo mismo ocurre con la imagen de benefactor que las comunidades pobres de Colombia conservan sobre el asesino Pablo Escobar, hombre sin moral ni escrúpulos, que se enriqueció envenenando con estupefacientes a millones de personas de todo el mundo.
Si mañana llegara al aeropuerto de Managua, Bernardo Tercero, procedente de Houston, Texas, no dudo que estarán esperándole miles y miles de compatriotas, para aplaudirle, abrazarle, estrecharle las manos, sin pensar ni por asomo que se trata de un delincuente.
¿Qué está pasando con nuestro juicio de valor? ¿Cómo es posible también que existan personas que defiendan y enaltezcan a Isis y su imposición del Estado Islámico, a sangre y fuego en el medio Oriente? ¿Cómo es posible que haya quienes les guste mirar las imágenes terribles, de crueldad y desprecio a la vida humana que transmite esa organización terrorista?
No estamos juzgando con rectitud y objetividad. Nuestros juicios de valor parecen estar influidos, contaminados por fuerzas emocionales inconscientes. Tengo la impresión que en las profundidades de nuestra mente, como piensan los psicoanalistas, se anidan instintos agresivos, instintos de muerte, que influyen en nuestros juicios y en nuestra conducta, “en el hombre existe mala levadura, cuando nace viene con pecado” nos expresa Darío en Los motivos del lobo.
Elevar la calidad humana, cultivar el amor al prójimo, el respeto a la vida y a la dignidad humana, ejercitar el juicio moral y la capacidad crítica, es un desafío que hoy más que nunca corresponde asumir a la educación, para hacer frente a la violencia , a la crisis de valores que sufre nuestro mundo, moralmente enfermo.
El autor es Psicólogo, Doctor Honoris Causa de la UNAN-Managua y Orden Mariano Fiallos Gil, del Consejo Nacional de Universidades.
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