JUEGO DE ROLES
La Policía ya no puede seguir jugando a por ratos ser autoridad y por ratos ser delincuente. Tiene que escoger a dónde se va a quedar y terminar de una vez con este peligroso travestismo. Ya son demasiadas las ocasiones en las que efectivos de la Policía participan en crímenes, ya sea como sujetos pasivos, dejando que los malechores hagan lo que quieran, o como sujetos activos, protegiendo a los criminales o peor aún, ejecutando acciones criminales. No puede ser las dos cosas al mismo tiempo porque al ser delincuentes por un rato pierde su calidad de autoridad por siempre.
IRRACIONALIDAD
En la brutalidad de un hombre disparando contra un grupo que protesta pacíficamente se evidencia la irracionalidad de quienes no pueden combatir con argumentos un reclamo en el que todos, independientemente de ideologías y colores partidarios, coincidimos. ¿Quién está en contra de elecciones libres y transparentes? ¿Quién está en contra de la protesta ciudadana? Los oficialistas la tienen difícil con estos miércoles de protesta, porque les resulta complicado mostrarse públicamente en contra de lo que ellos piden y a favor de quienes les atacan. Entonces o callan olímpicamente o caen en cada absurdo.
INGENUIDAD
Una ingenua periodista se preguntaba si el gatillero del miércoles podría ser uno de los mismos que protestan, insinuando con ello que cabía la posibilidad de un autoatentado. Uno hasta podría aplaudir la agudeza de esta periodista si ella viniera de otro país, porque aquí en Nicaragua todos sabemos en qué bando está cada quien cuando se alinean los siguientes hechos: uno, el tipo dispara y corre donde están los policías; dos, los policías se hacen de la vista gorda; tres, el jefe policial presente en el lugar descaradamente dice que no vio ni oyó nada; cuatro, los medios del Poder Ciudadano ignoran totalmente el hecho y si por ellos fuera, no existió; y cinco, y tal vez la decisiva, la Policía no hará nada para capturar al delincuente a pesar de toda la evidencia gráfica que quedó ni dará explicación alguna de por qué tantos policías se quedaron inmóviles ante la comisión de un flagrante delito. Cuando son del bando que insinúa la periodista jamás pasan estas cosas. Ya si lo que se quiere es enredar el asunto, pues esos ya son otros cien pesos.
ABC
Tal vez falta regresar al ABC policial para que los policías sepan lo que deben hacer. Veamos. La Policía está para proteger a los ciudadanos y hacer cumplir las leyes. Los ciudadanos tienen derecho a protestar. La Policía persigue a los delincuentes, o sea, a quienes violan la ley y no a los ciudadanos, o sea, a quienes ejercen su derecho y cumplen sus obligaciones. Cuando los ciudadanos protestan están ejerciendo los derechos que la ley les confiere. Cuando un tipo dispara a los ciudadanos comete un delito. La Policía está obligada a detener a quien comete el delito, investigarlo y presentarlo ante el juez para que sea procesado y castigado por ello. Si esto no está pasando, alguien no está haciendo su trabajo.
MORALEJA
¿Se acuerdan cuando decían: ¡Hay déjenlos que protesten, son cuatros gatos!? No los dejaron. Luego usaron a la Policía, quien en nombre de preservar el orden, creó el caos estrangulando a Managua cada miércoles con la intención de que la opinión pública le pasara la cuenta a quienes protestaban. No se las pasaron. Ahora llegan turbas armadas a acosar a los protestantes y, como vimos, hasta con licencia para disparar. Moraleja: los miércoles de protesta le están dando donde más le duele al régimen de Ortega porque jaquean su pieza de oro para ganar cualquier elección: el fraude.
SURICATA
Imaginen a Ortega como un suricata. Puede sentirse muy seguro en su madriguera, pero saca la cabeza por el hoyo y ¿qué ve? La pradera incendiada. En Guatemala, el presidente está a punto de dar con sus huesos en la cárcel debido a multitudinarias protestas populares. Igualmente, en Brasil, la presidente está en jaque. En Venezuela, la revolución bolivariana se derrumba. El 75 por ciento de los venezolanos considera al presidente Maduro incapaz de gobernar. Y vienen elecciones legislativas a finales de este año. Hacer fraude o perder el Gobierno es el dilema de Maduro. El precio del petróleo se desploma y Ortega pierde gran parte del dinero que recibía. Vienen tiempos duros. Se acabó la regaladera con dinero ajeno. Desde su madriguera, el suricata ve preocupado el incendio de la pradera. Tarde o temprano le llegará.