Querida Nicaragua: Los pueblos aparentan quietud aunque poco a poco vayan dándose cuenta de los chanchullos y raterías de los gobiernos. Normalmente estos disimulan su mal gobierno haciendo algunas obras de progreso, reparando calles, construyendo algunas carreteras con los préstamos que reciben de los organismos internacionales que usualmente no desean ocuparse de las jugarretas sucias de los gobiernos. Generalmente los pueblos soportan largos períodos de privaciones, pobrezas, desocupación, altos precios de los productos básicos y lo que es peor aún, la corrupción abierta y descarada de la clase política, comenzando por los gobernantes. Los pueblos aguantan, pero un día estallan y el estallido parece ser fatal.
Es el caso de nuestra hermana república de Guatemala, donde el pueblo ha ido manifestándose desde hace varios días en contra de altos funcionarios del gobierno, incluido el presidente Otto Pérez Molina. La hoy exvicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti renunció en mayo pasado ante las acusaciones de corrupción. Hoy en día ha sido detenida y acusada formalmente. Ella guarda prisión en una cárcel de mujeres. La red de corrupción sobre fondos fiscales alcanza presuntamente al presidente Otto Pérez Molina, a quien el pueblo masivamente pide la renuncia. Una comisión del Congreso guatemalteco dictaminó que se debe retirar la inmunidad del presidente para iniciar la respectiva investigación sobre la supuesta vinculación del mandatario en el millonario fraude fiscal que se ha descubierto. El pueblo guatemalteco, espontáneamente, sin ningún interés político partidario alguno, se ha lanzado a la plaza de la Constitución exigiendo con pancartas y gritos la renuncia de Pérez Molina.
El estallido del pueblo guatemalteco está resonando en América latina y en el mundo. Guatemala tiene poderes del Estado independientes, es una república democrática donde cada poder del Estado tiene sus propias funciones y no depende de la voluntad de un presidente autoritario dueño del Ejército y la Policía. En Guatemala existe un organismo llamado Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), órgano totalmente independiente del Gobierno y cuyo origen es un convenio firmado entre Guatemala y las Naciones Unidas. Este organismo funciona en forma independiente y tiene una gran autoridad moral en la nación guatemalteca.
Por otra parte la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia son organismos respetables donde los gobernantes no pueden hacer gestiones ocultas de ninguna clase.
El estallido del pueblo no se ha hecho esperar, cansado de tantos abusos y crímenes como ocurrieron con los gobiernos militares y con civiles desfalcadores como el expresidente Alfonso Portillo.
En la manifestación del jueves pasado las pancartas pedían a gritos la renuncia de Pérez Molina y al tiempo que esto ocurría, estaban renunciando varios funcionarios y algunos ministros del gobierno. La situación no es nada favorable a Pérez Molina aunque se empeñe en decir que no renuncia y en que se presentará ante la justicia para defenderse de las acusaciones que se le hacen. Guatemala es un pueblo que ha estallado y parece ser que las redes sociales hoy en día no dejan títere con cabeza. Está ocurriendo una situación parecida en Brasil, donde las acusaciones alcanzan no solo a la presidenta Dilma Ruself sino que a su propio mentor y líder del partido de los Trabajadores, Inacio Lula Da Silva. Venezuela vive en estado de postración y listo a estallar de un momento a otro. Si no ha estallado ha sido por la represión brutal del ejército que rodea a Maduro y que usa las tácticas de terror del castrismo, su mentor.
La esperanza es que cada uno de los pueblos de nuestra América se libere de los yugos que le han impuesto desde los tiempos de la colonia. Fue el feroz dictador Fidel Castro quien dijo que los pueblos estallan como los volcanes. Cuba es también un volcán por estallar.
El autor es gerente de Radio Corporación.
Excandidato a la presidencia de la República en 2011.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A