MÉRITOS
Y ahí estaba Ricardo Mayorga con su camiseta de Daniel Ortega y tocándole las nalgas a una mujer en plena conferencia, haciendo gala de los méritos que encontró la Alcaldía de Managua para condecorarlo con la orden Alexis Argüello. Lo bueno es que aclaró: “No vayan a pensar que soy vulgar”.
FORMATO ÚNICO
Ya que estamos hablando de descaros, hablemos mejor de algo serio: ¿Qué necesita este Gobierno, Ejército y Policía, para reconocer a un grupo armado por motivos políticos? Hasta ahora todos los grupos armados que han aparecido son, si nos atenemos a la versión oficial, “grupos delincuenciales” “ligados al narcotráfico” y “al abigeato”. Ni uno solo se ha salido de esta categoría, como si existiese un formato único para clasificar a todo el que coge un arma y busca la montaña.
DESCONTENTOS
No creo que en estas circunstancias se justifique la violencia, ni creo que la vía armada sea la forma para cambiar las cosas. Pero tengo la suficiente inteligencia para dudar de las versiones oficiales y al menos sospechar que hay campesinos que lamentablemente están tomando las armas para expresar su descontento, sobre todo cuando luego mueren en combates que nunca existieron y cuando ni el Ejército ni la Policía presentan prueba alguna de las “actividades delincuenciales” que les achacan a estos grupos.
ENFERMEDAD Y CURA
Reconocer la existencia de un grupo armado no es necesariamente estar a favor de su existencia. Se trata de diagnosticar con propiedad una enfermedad para buscar su cura. Mientras el Gobierno siga desconociendo la raíz del problema, seguirán apareciendo campesinos que buscarán en las armas la solución a sus problemas y luego aparecerán tiroteados en la frontera con Honduras, despedazados por alguna bomba que estalló por encargo o ejecutados en las afueras de sus casas.
VÁLVULA CERRADA
Las elecciones son la herramienta que da la democracia para premiar o castigar a los gobernantes. Es la válvula para una salida pacífica y civilizada a los descontentos. Y aquí hay mucha gente inconforme por muchas cosas. Y la válvula de escape está cerrada. Así que si el Ejército de verdad quiere combatir a los grupos armados, debería más bien exigir que se respeten las elecciones y ya veremos cómo estos grupos desaparecen, no necesariamente porque se armen para poder elegir libremente, sino porque al elegir libremente dejarán de tener necesidad de andar armados.
COMBUSTIBLES
Veamos un ejemplo. Los combustibles. Nos están robando descaradamente. El petróleo ya bajó de los cuarenta dólares por barril y aquí nos los siguen vendiendo a 110 dólares. Si aquí existiese “libre mercado” las refinerías comprarían a quien les venda el petróleo más barato, las distribuidoras a la refinería que les venda los combustibles más baratos, y los usuarios a las estaciones que sirven el combustible más barato. ¿Quién iría a comprar gasolina a 28 córdobas el litro si otras estaciones la están vendiendo a 18? Y en el caso que todas las distribuidoras, las refinerías y las petroleras se pusieran de acuerdo estableciendo un precio monopólico para esquilmar al usuario, debería el Estado aplicar las leyes destinadas a evitar esa forma de asalto. Pero sucede que el vendedor de petróleo, el refinador, el distribuidor y el jefe del Estado ¡es la misma persona! El asaltante se apropió de todo. ¿Cómo el ciudadano puede castigar al asaltante que le mete la mano en el bolsillo con estos precios inflados del combustible? Debería ser con el voto que quita al abusivo del poder y elige a quienes deberían solucionar el problema, procurando de paso castigar a los culpables. Pero, ya dijimos, esa válvula está cerrada. ¿Toca dejarse robar entonces?
ELECCIONES
Por eso mismo yo siento un profundo respeto por esos hombres y mujeres que miércoles con miércoles están ahí pidiendo elecciones libres y transparentes. No debería tratarse de partidos políticos, ni de bandos ni siquiera de ideologías. Las elecciones libres nos convienen a casi todos, inclusive a la gran cantidad de sandinistas que quisieran demostrar que son mayoría sin necesidad de hacer fraudes. Las elecciones libres son el primer remedio a muchos de los males que hoy tenemos, incluyendo algunos que tocan nuestros bolsillos, como el precio de los combustibles, o tocan las vidas de algunos nicaragüenses, como es el caso de aquellos que descontentos buscan las armas y luego aparecen muertos.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A