Cuando un chavalo es diagnosticado con anemia y anda todo desganado y paliducho, muchos diriambinos recomiendan darle leche de cabra. Dicen que es buena para curar ese y otros males. El encargado de venderla es don Luis Emilio Cerda, quien comenzó su negocio hace veinte años.
Don Francisco Navarrete lleva tres semanas de estar comprando la leche de cabra porque su nieto Alejando Matthews de tres años no quería comer. Ahora dice entre risas que tiene que guardar la comida, porque si no el niño los deja sin nada.
“Mi hermana tuvo unas gemelas con bajo peso. Una de ellas falleció y la otra tenía que ser bien alimentada para mantenerla con vida, entonces comenzamos a darle leche de cabra y ahora la niña se convirtió en doctora”, cuenta don Luis.
Fue después de ese episodio que surgió la idea de criar cabras para vender la leche, en ese entonces tenía unos 18 años.
Todos los días don Luis se levanta a las 4:00 a.m. para ordeñar las cabras, aunque a veces se queda a dormir donde las tiene: acomoda unos cartones en el suelo y acompaña a su rebaño que le da el sustento a su familia. “Me quedo con los animales porque no hay nadie quien las cuide y peligroso que les vayan a hacer algo ” señaló.
A DIEZ CÓRDOBAS
Una vez que el galón se llena, don Luis Emilio va hasta su casa a realizar las medidas de la leche con una taza plástica, la echa en bolsas pequeñas (de helados) y sale con su bicicleta a entregarla a sus clientes. Le salen 56 bolsitas, cada una la vende a diez córdobas.
“Cuando las cabras están recién paridas llego a sacar hasta 15 litros de leche, la cual es apetecida por muchos diriambinos para contrarrestar enfermedades como la anemia, diabetes y la falta de apetito de algunos niños. Es rica en calcio y es muy buena contra los dolores reumáticos”, explicó.
35 cabras son las que tiene dentro del corral, de ellas solo ocho producen leche.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A