Habitantes del barrio Anexo San Miguel, sector 2, ubicado en las afueras de la ciudad de Boaco, están sufriendo una oleada de zancudos, causada por los múltiples predios baldíos en el barrio. Además, enfrentan serios problemas por el estado de las calles del lugar y el poco acceso al transporte público y agua potable.
Hace más de un mes que fumigaron —comentó María López, habitante del barrio— y hay varios casos de chikungunya.
“Ese veneno que echan no los mata, más bien los alborota y el temor de nosotros es a enfermarnos, aquí hay muchos niños y ancianos”, agregó López.
El barrio está ubicado a pocos metros de un río, pero los pobladores no consideran a esa fuente como causa de propagación de la plaga.
“Aquí hay muchos patios cuyos propietarios no se preocupan en venirlos a limpiar, tienen años sin venir a verlos y debido a eso tenemos mucho problema de zancudos”, explicó Franklin Javier Lira, poblador.
Lira comentó que el Ministerio de Salud (Minsa) pasa fumigando las casas y calles con una máquina, pero es difícil que vayan a controlar los zancudos en los predios baldíos que están llenos de basura y de monte.
“Los zancudos ya no nos dejan dormir (…), nosotros no nos quejamos, porque ellos (Minsa) ya saben lo que tienen que hacer”, declaró molesta López.
MÁS DIFICULTADES EN EL BARRIO
“El problema del agua es a nivel nacional, pero aquí tenemos un pozo que abastece las 45 casas, solo nos ponemos de acuerdo para saber cuánto vamos a agarrar cada uno. Este barrio tiene a escasos metros la represa municipal y esta no le brinda agua”, dijo Lira.
Otro problema que enfrentan los pobladores en el barrio es el poco acceso del transporte público y son muy pocos los taxis que llegan a esta zona.
Además, las rutas que circulan por este barrio no tienen un horario fijo y los pobladores deben esperar mucho tiempo para poder tomar una. Otra opción es caminar poco más de un kilómetro para llegar a la ciudad y tomar un taxi.
CALLES DESTRUIDAS
Otro problema en el barrio Anexo San Miguel, sector 2, son las calles en mal estado: de tierras y laderas pedregosas, las cuales dificultan el acarreo del agua hacia los hogares, puesto que el pozo está ubicado en la parte más baja del lugar.
“Aquí eso es un peligro, mire cómo jalan agua por esa pendiente, ¿usted cree que ahí se pueda hacer una calle?”, expresó irritado el poblador Franklin Javier Lira, mientras señalaba a una de sus vecinas con un balde de agua lleno trepando la pendiente.
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