Aún hay tiempo para prepararse

Nueve años han pasado desde que el Tratado de Libre Comercio suscrito por Estados Unidos con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta, por su sigla en inglés) se puso en vigencia para Nicaragua. Y si bien faltan menos de diez años para que productos sensibles del país afronten uno de sus mayores desafíos —la desgravación arancelaria total de productos similares de Estados Unidos— la mayoría de estos aseguran no estar preparados. Aún así, hay chance para hacerlo: no todo está perdido.

Nueve años han pasado desde que el Tratado de Libre Comercio suscrito por Estados Unidos con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta, por su sigla en inglés) se puso en vigencia para Nicaragua. Y si bien faltan menos de diez años para que productos sensibles del país afronten uno de sus mayores desafíos —la desgravación arancelaria total de productos similares de Estados Unidos— la mayoría de estos aseguran no estar preparados. Aún así, hay chance para hacerlo: no todo está perdido.

“Es un error pensar que una de las soluciones es protección, se acabó la protección (con Estados Unidos), con la Unión Europea también se acabó, eso no es realista, lo que es realista tal vez es buscar cómo fortalecer los negocios”, afirma categóricamente el expresidente del Banco Central de Nicaragua, Mario Arana, quien integró parte de la delegación nicaragüense que negoció y firmó el DR-Cafta.

Arana asegura que todavía hay tiempo para que todos los sectores productivos se preparen para competir abiertamente con los productos estadounidenses que entrarán a Nicaragua libre de aranceles en los próximos años. En esa preparación, Arana dice que “el Estado puede hacer mucho”, principalmente en materia de inversión para ampliar la infraestructura y tecnificar la producción.

Y es que en el marco del DR-Cafta Nicaragua deberá en la próxima década abrir su mercado a varios productos sensibles como el arroz, queso, pollo (pierna y muslos), carne de bovino, leche en polvo, sorgo, maíz amarillo, cebolla y frijol, entre otros.
En el maíz amarillo, que si bien no lo produce Nicaragua pero competiría con el sorgo por la industria avícola, entrará libre de aranceles a partir de 2021; el sorgo estadounidense también será liberalizado ese mismo año; en tanto el pollo (muslo y pierna) en 2024; el arroz en 2023; la cebolla y carne en 2021; y la leche en polvo y el queso entrarán libre de impuestos en 2026.

En esta misma línea, Roberto Sansón, presidente de la Cámara de Comercio Americana en Nicaragua (Amcham), dijo: “Cuando se negoció el DR-Cafta estábamos claros que el libre comercio sería de ambas vías, reconociendo las asimetrías en las capacidades de cada una de las economías de Centroamérica, en donde Nicaragua era el país más vulnerable”.

Pero ¿cómo prepararse a esa realidad? Arana dice que además de elevar productividad en todos los eslabones de la economía, se deben “encadenar los sectores”, inyectar financiamiento y tecnología a los productores, transferir conocimiento e investigaciones a los sectores, entre otros.

“El mercado se va a abrir, lo más que podés invocar es una cláusula de salvaguarda, si acaso se complica”, especifica.

En este sentido, Sansón dijo que desde Amcham y el sector empresarial lo que pueden hacer “es promover un compromiso entre los sectores productivos vulnerables y el Gobierno, para que entre todos fijemos metas tangibles en materia de productividad y competitividad. Es decir, para proteger la producción nacional, es indispensable ser más competitivos y ese debe ser nuestro objetivo principal”.

¿Cómo se eleva la productividad y competitividad? Sansón aclara: “No se logra con un decreto ni con una ley, ni de un día para otro. Para ello inciden los factores —como dije antes— del precio de la energía para fomentar el riego, de la utilización de semillas mejoradas, del precio (y alcance) del crédito que brinde la banca nacional, entre otros factores. Si nos enfocamos en un plan de nación para impulsar estas iniciativas, otro gallo nos cantará”.

El sector arrocero  se ha declarado  como de los más perjudicados ante la desgravación arancelaria de arroz estadounidense que iniciará. LA PRENSA/ARCHIVO
El sector arrocero se ha declarado como de los más perjudicados ante la desgravación arancelaria de arroz estadounidense que iniciará. LA PRENSA/ARCHIVO
DIVERSIFICAR

Por su parte, Álvaro Porta, quien fue miembro del equipo negociador por Nicaragua para el Tratado y actual decano de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas de la Universidad Americana (UAM), dijo que otra de las apuestas que debe hacer el país es diversificar su oferta exportable a Estados Unidos.

Porta dice que se puede aprovechar el DR-Cafta “mucho más en el sentido de que tenemos muy concentrado y poco diversificada nuestra oferta, no hemos aumentado el número de productos que vender a Estados Unidos. Tenemos también las mismas empresas exportando, es decir, los actores no se han diversificado”.

“Cuando negociamos el Cafta dijimos que era para que hubiesen más empresas, más actores y exportadores y más productos. Ahí nosotros hemos fallado porque hay alrededor de ocho mil productos que tienen arancel cero ya para ser exportados a Estados Unidos y que no los estamos aprovechando”, afirma.

“Por ejemplo en el caso del arroz se debe buscar cosas de ese producto que pueden ser aprovechadas para aumentar la exportación. Si el arroz te sirve para producir biodiesel, aceite vegetal, jabón o alimentos para peces, buscá como país impulsar eso porque para eso se hizo el DR-Cafta, para que en estos diez años montáramos nuevas empresas y se diera valor agregado a los productos”, agrega Porta.

POR DÓNDE COMENZAR

¿Por qué urge elevar productividad? Nicaragua es de las naciones con los sectores agropecuarios menos productivos de Centroamérica. Sansón menciona ejemplos claros: “En maíz, Nicaragua ocupa el último lugar en rendimiento, muy por debajo del resto de países centroamericanos. En Nicaragua producimos 21 quintales (promedio) por manzana, mientras en El Salvador producen más de cuarenta quintales, pero lo más interesante (y me comentaba recientemente un productor del norte que es socio de AmCham) es que hay zonas en Jalapa en donde hay productores que logran rendimientos de hasta setenta quintales”.

Otro ejemplo: en producción de tomate, Nicaragua ocupa el último lugar; 230 quintales por manzana, cuando el resto de países producen entre cuatrocientos y seiscientos quintales; igual pasa con la cebolla y el cacao.

Ese es un mal que también afecta al sector cárnico, principalmente el cerdo. Sansón menciona que “en la carne de cerdo, Nicaragua ocupa el último lugar en rendimiento, por debajo del resto de países centroamericanos, con diferencias significativas, pues algunos países como Costa Rica y Honduras, prácticamente duplican nuestros rendimientos”.

“Nosotros alcanzamos 43 kilos por animal y ellos (Costa Rica y Honduras) superan los ochenta kilos, en promedio”, ejemplifica el titular de AmCham.

Arana, por su parte, recalca que la empresa privada y el Gobierno deben diseñar una agenda proactiva preparativa de cara a la apertura total a los productos de Estados Unidos.

EL APORTE DEL AGRO

Roberto Sansón, presidente de AmCham, dijo que es urgente potenciar a los sectores productivos no solo por la desgravación arancelaria, sino por el peso que estos tienen en el crecimiento económico.

“El sector agropecuario aporta cerca del veinte por ciento al PIB total (y hasta un treinta por ciento con la agroindustria), más del cuarenta por ciento del empleo y el setenta por ciento de las exportaciones y con la amplia y diversa tierra fértil, la mano de obra disponible y el clima de seguridad y paz que gozamos, pueden sumarse todos estos elementos para contribuir para alcanzar un crecimiento económico sostenible”, enfatiza.

EL LADO BUENO

Nicaragua es de los países que a nivel de Centroamérica y República Dominicana más ha aprovechado el DR-Cafta. “Somos ‘superavitarios’. Se han incrementado más del setenta por ciento de nuestras exportaciones a los Estados Unidos. Para los nicaragüenses ha sido un excelente negocio que no lo hemos sabido aprovechar…. da para mucho más”, afirma Roberto Sansón, presidente de AmCham.

BENEFICIO AL CONSUMIDOR

El expresidente del Banco Central de Nicaragua, Mario Arana, dijo que más allá de lo que implicará para el país el proceso de eliminación de aranceles a la entrada de productos estadounidenses en Nicaragua, lo cierto es que los consumidores también se beneficiarán con productos de ese país con precios más accesibles, al reducirse la carga arancelaria.

Es el caso de los vehículos —menciona— lo que podrán ingresar al país libre de impuesto y que por tanto debería verse reflejado en el precio final al consumidor.

Además Arana dijo que otro beneficio para el país ha sido el dinamismo en la llegada de mayor inversión extranjera no solo de Estados Unidos sino de otros países que ven a Nicaragua como una plataforma para entrar al mercado de la primera economía mundial. Y eso es lo que, según Arana, explica la inversión en telecomunicaciones, minería, agroindustria, energía, entre otros.

Boletin Economía DR-CAFTA libre comercio archivo

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