El presidente venezolano, Nicolás Maduro, rechazó hoy cualquier tipo de diálogo con Fedecámaras, la patronal de las grandes empresas, y descartó desmantelar los controles estatales de cambio de divisas y de precios de los productos de consumo masivo que están en vigor desde 2003.
«Habráse visto mentalidad de gente prepotente que dice: Maduro debe liberar los precios. ¡Al revés va a ser; atentos!. Maduro debe liberar el cambio y entregarnos los dólares a nosotros. Los dólares del pueblo para ustedes?», se preguntó en una alocución televisada.
El control estatal sobre las divisas y los productos básicos fue instaurado en 2003 por el entonces presidente Hugo Chávez, mentor y antecesor de Maduro, tras un fallido golpe de Estado y una posterior huelga general, acciones lideradas por los dirigentes de entonces de Fedecámaras.
Fedecámaras sigue «en guerra con el país y con el pueblo», afirmó hoy Maduro tras ordenar a sus ministros sacar de sus agendas eventuales encuentros con el presidente de Fedecámaras, Jorge Roig, y con directivos de las empresas que asocia ese gremio.
Maduro le encomendó al presidente de la Federación de Industriales Pequeños, Medianos y Artesanos (Fedeindustria), Miguel Pérez Abad, nombrado a inicios de año comisionado presidencial para enlaces con los empresarios, anunciar a Roig su decisión.
«Que dé la bienvenida a los empresarios que quieran trabajar» con el Gobierno y que a la vez «sirva de portavoz ante Fedecámaras y le diga a Jorge Roig que se le acabó el tiempo, que se acabaron las manos extendidas y las sonrisitas a Fedecámaras», remarcó.
«Fedecámaras es la responsable de todo el sabotaje y la guerra económica por debajo y me va a tener a mi de frente», sostuvo Maduro tras subrayar que en ello será «irreductible».
«Ah, porque creen que uno es bobo y ellos los vivos. Ellos son los vivobobos», sostuvo en alusión a Roig y a otros dirigentes de Fedecámaras que creen, remarcó, «que el país sin ellos no puede funcionar».
Maduro acusa los empresarios asociados en Fedecámaras de secundar una «guerra económica», a su juicio propiciada por la oposición para dar al traste con su gestión, que tiene como efectos una aguda escasez de productos y su venta ilegal en el «mercado negro» o su salida a países vecinos como contrabando.
Estos empresarios conforman un «grupito» dedicado a sabotear, pero «poniéndolos de lado, Venezuela se va a liberar», sostuvo.
«Escuchen ministros, esto es una orden en el plan que estamos haciendo: debemos liberarnos de monopolios, roscas y grupitos de la oligarquía pelucona. No el próximo año. ¡Es ya!», exclamó.
Maduro dijo que en los actos por el Día del Trabajador del 1 de mayo anunciará los detalles de su «plan económico».
El presidente de Fedeindustria le ha recomendado alzas de precios y a la vez de sueldos y salarios para apuntalar la lucha contra prácticas especulativas como el contrabando y el mercado paralelo.
«Necesitamos precios armonizados con el entorno internacional» de tal forma que la diferencia sea mínima, principalmente con la vecina Colombia y, paralelamente, «incrementar los sueldos y salarios», declaró Pérez Abad recientemente.
El responsable de Fedeindustria ha advertido de que el contrabando se ve estimulado porque los productos en Venezuela, importados o producidos en el país, internamente valen «menos de lo que piden afuera» por ellos, y que lo mismo acontece con el llamado «mercado negro» nacional.
Entonces, ha sugerido Pérez Abad, se deben «armonizar sueldos y salarios con los precios» para evitar «que el gran esfuerzo que hace el Gobierno» para ofrecer productos a precios bajos se esfume en el llamado «mercado negro» y con el contrabando hacia Colombia, que el Gobierno calcula llega al 40 % de la oferta nacional.