El presidente inconstitucional de Nicaragua, Daniel Ortega, dedicó el inicio de su intervención en la Cumbre de las Américas, que se celebra en Panamá, a la «lucha por la independencia de Puerto Rico».
Tras celebrar la histórica participación de Cuba en la Cumbre, Ortega se refirió a la «ausencia de Puerto Rico», justificando de esta forma que el líder independentista puertorriqueño, Rubén Berríos, lo acompañe en el encuentro presidencial como asesor en temas de descolonización.
Ortega, que excedió en más de 25 minutos el tiempo que tenía asignado para su discurso, reveló le planteó al presidente estadounidense, Barack Obama, la situación de Puerto Rico y que él le dijo que «estaba abierto al diálogo» sobre la isla caribeña.
Asimismo, Ortega completó su discurso con anécdotas históricas sobre intentos «expansionistas» de los «Yanquis» en Nicaragua y Latinoamérica.
Ortega también hizo referencia a las sanciones que los Estados Unidos ha impuesto contra funcionarios venezolanos sospechosos de violar derechos humanos y rechazó la matización que Obama ha realizado sobre la decisión de declarar a Venezuela una amenaza a su seguridad nacional.
«Por eso cuando escuchamos esta nota que dice que Venezuela es una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos, detrás de una nota como esa, inmediatamente corre la historia. Y ¿qué decimos? Los yanquis no cambian. Por un lado un gesto con Cuba por otro lado un golpe con Venezuela», añadió.
Ortega añadió que Obama es una «buena persona» que tiene «buena voluntad» aunque cuestionó que el presidente estadounidense realmente pueda tomar decisiones ya que el sistema político estadounidense, es «una maquinaria que pone presidentes para que le sirvan, y si se desvían, los asesinan», poniendo en duda que Estados Unidos realmente levante las sanciones contra Cuba.
Ortega dijo, además, que así como el gobierno de los Estados Unidos niega visas a funcionarios de ciertos países, esas naciones también pueden negar que funcionarios y senadores estadounidenses ingresen a sus territorios.
Todo el discurso de Ortega se guió por una línea antiimperialista y de crítica al gobierno de los Estados Unidos, a quien culpó por la falta de consenso en el documento de los mandatarios de la Cumbre.