Daniel Ortega es un sandinista solo de nombre, criticó Stephen Kinzer, excorresponsal del New York Times en Nicaragua en los años ochenta, en un artículo publicado en la web de Al Jazeera América.
Kinzer, quien fue reportero en el país durante el primer gobierno de Ortega en los años ochenta, recordó en su escrito que Ortega siempre proclamó: “Nuestra revolución es profundamente antimperialista, anti yanki y marxista leninista”, pero en la actualidad, a pesar de que Ortega todavía se autollama sandinista y sus discursos están “llenos de desprecio” por los imperialistas y todavía evoca a Fidel Castro y a Hugo Chávez, “las cosas son completamente diferentes”.
Por ejemplo, Kinzer señala que Ortega está aliado con sus antiguos enemigos, entre ellos algunos jerarcas católicos como el cardenal Miguel Obando; con personas que en los ochenta fueron confiscados y también con grandes empresarios, “pero Nicaragua sigue siendo uno de los países más pobres del hemisferio”.
El periodista resalta que el más importante aliado de Ortega es su esposa Rosario Murillo, quien lo defendió cuando el mandatario fue denunciado de violación por su hijastra Zoilamérica. “Si Murillo se ha unido al coro denunciando a Ortega como violador, su vida pública casi seguro habría terminado”, escribió Kinzer.
Entre otras cosas, Kinzer también señala que Ortega se crió bajo una dictadura familiar, la de los Somozas, a la cual Ortega ayudó a destruir, pero “ahora él la está imitando”, ya que “algunos nicaragüenses” esperan que le entregue las riendas del poder a su hijo Laureano.
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