A las 10:00 a.m. del lunes los nicaragüenses sabían que habría un terremoto de 7.4 grados en la escala de Richter y todo el país estaría en alerta, por lo que debían poner en práctica lo que se ha aprendido hasta ahora en cuanto a medidas de prevención y trabajos de rescate.
En el barrio San Antonio, del Distrito II de Managua, inició el simulacro puntualmente. El escenario estaba dispuesto y había entusiasmo, sobre todo de los niños y adolescentes estudiantes de los colegios cercanos, quienes fueron los primeros en evacuar.
No obstante, el desarrollo del ensayo fue algo lento. El rescate de los supuestos heridos estuvo a cargo de la Unidad Humanitaria de Rescate (UHR), con ayuda de los 12 miembros de la Brigada Local de Rescate (Brilor).
Mientras que el escenario donde se planteaba el incendio de una casa fue ejecutado por bomberos y no por los mismos pobladores.
Juan Ramón Rivera, coordinador del Comité de Barrio para la Prevención de Desastres (Cobapred), aseguró que las 24 personas (12 de Brilor y 12 de Cobapred) han recibido capacitación en los últimos tres años, sobre técnicas de rescate y salvamento.
COMERCIANTES APÁTICOS
En el mercado de Chinandega, miembros de los bomberos y la Cruz Roja se apostaron en la zona exterior del centro de compras, pero la inmensa mayoría de comerciantes desconocía del ejercicio nacional, además una de las cuatro sirenas del mercado central falló.
En el complejo judicial los jueces, abogados y secretarios de actuaciones se apiñaron en la salida hacia el área de seguridad.
Murillo mencionó que con el simulacro se activaron los 17 Comités Departamentales para la Prevención de Desastres, 153 Comités Municipales para la Prevención de Desastres y 6,900 Comités de Barrios de Prevención de Desastres.
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