Un total de 1,031 personas menores de 23 años, muchos de ellos niños, fueron asesinados en Honduras en 2014, un 1.7 % más que en 2013, denunció hoy la organización humanitaria Casa Alianza en Tegucigalpa.
De los jóvenes asesinados en 2014, un total de 84 casos, equivalente al 8.1 %, se registraron en diciembre pasado, indicó Casa Alianza en el «Informe mensual de la situación de Derechos de los niños, niñas y jóvenes de Honduras», al que tuvo acceso Acan-Efe.
La organización, que inició operaciones en Tegucigalpa en febrero de 1998, también señaló que en los primeros once meses del gobierno de Juan Orlando Hernández, que inició el 27 de enero de 2014, se registraron 923 muertes violentas de menores de 23 años.
La investigación señala que, de los 84 jóvenes muertos en diciembre, el 86.9 % (74) correspondió a hombres, en tanto que el 13.1 % (11) a mujeres.
La organización humanitaria, que dirige el hondureño José Ruela, destacó también que el 69 % de los jóvenes asesinados en diciembre tenía entre los 18 y 23 años, y el 31 % era menor de 17 años.
Detalló, además, que el 77.3 % % de las víctimas fue asesinado con armas de fuego, 9.5 % asfixiado, 5.9 % con arma blanca, y el restante 7.3 % de otras formas, no precisadas.
«Se evidencia un incremento de casos en los cuales se encuentran los cuerpos con señales de tortura previa a la ejecución, dentro de sacos, bolsas plásticas, amarrados con sogas o envueltos en sábanas y las víctimas son estranguladas hasta la muerte», enfatizó el informe.
Los departamentos de Cortés y Francisco Morazán, norte y centro de Honduras, son las dos regiones que en diciembre registraron los índices más altos de asesinatos de jóvenes, reveló la investigación.
En Cortés murieron el mes pasado 35 jóvenes y en Francisco Morazán 23, según el documento.
Ruelas advirtió que «en el 87 % de los casos se desconoce la identidad del responsable de las muertes, lo que significa casi siempre impunidad para los autores materiales».
De acuerdo con la organización Casa Alianza, unos 10.037 jóvenes menores de 23 años fueron asesinados en el país centroamericano entre febrero de 1998 y 2014.
Honduras vive una ola de violencia y delincuencia común que deja alrededor de trece muertos diarios, lo que hace figurar al país como uno de los más violentos del mundo, según autoridades locales, que atribuyen gran parte de la criminalidad a grupos del crimen organizado y el narcotráfico.