[doap_box title=»¿Impacto electoral?» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]La muerte de Alberto Nisman enrareció el inicio de un año electoral. Tras 12 años en el poder, el kirchnerismo no ha definido su candidato, pero hasta enero mantenía treinta por ciento de aprobación a su gestión.
El gobernador Daniel Scioli, el mejor posicionado en las encuestas por el oficialismo, ha guardado distancia. Hay que diferenciar el impacto del asunto sobre Cristina Kirchner del impacto sobre los candidatos oficialistas, quienes también podrían verse perjudicados, aunque en una medida menor, indicó Matías Carugati, analista de la consultora Management&Fit.[/doap_box]
En su último año como presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner luce arrinconada por la justicia con una denuncia por encubrimiento a funcionarios iraníes en el caso AMIA, agravada por la muerte del fiscal que la presentó, Alberto Nisman, y una marcha de fiscales para mañana, que el Gobierno atribuye a un complot.
Mientras pasaba el feriado largo por el carnaval en la provincia patagónica de Santa Cruz, Fernández omitió el fin de semana referirse a la imputación que el viernes solicitó el fiscal Gerardo Pollicita, que avaló la denuncia presentada el 14 de enero por Nisman, el fiscal a cargo de la causa, muerto de un disparo en la cabeza el 18 de enero.
Su imputación tiene que ver con el supuesto encubrimiento a funcionarios iraníes por el peor atentado ocurrido en Argentina, la voladura de la mutual judía AMIA en 1994, que dejó 85 muertos y 300 heridos y que permanece impune.
Si el pedido es aceptado por el juez Daniel Rafecas, Kirchner, su canciller, Héctor Timerman, y las otras personas denunciadas por Nisman podrían ser indagadas.
La imputación no implica anticipar condena o prejuzgamiento, pero significa que la justicia entiende que hay elementos suficientes para investigar a las personas acusadas en la denuncia de Nisman, dijo a Efe el director de la consultora Nueva Mayoría, Rosendo Fraga.
Fernández está protegida por fueros que impiden su detención, pero no su procesamiento, y en caso de ser citada a declarar puede hacerlo por escrito, aunque desde el Gobierno insisten en que no hay pruebas que sustenten las acusaciones y, por tanto, no puede ser llamada a indagatoria.
Para mañana, cuando se cumple un mes de la enigmática muerte de Nisman, un grupo de fiscales convocó a una marcha de silencio respaldada por presidenciables, como el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri (derecha) y del peronismo disidente, como Sergio Massa, quienes han criticado al Gobierno por el manejo del caso. También se sumarán políticos socialdemócratas, organizaciones sindicales y judías.
La muerte de Nisman se ha convertido en un punto de inflexión en la vida cívica del país, refirió la consultora política Graciela Römer. Si Argentina estuviera atravesando una democracia verdaderamente consolidada, con instituciones fuertes, sin bolsones de impunidad y sin sospechas de una justicia no independiente, la marcha no existiría, expresó.
La denuncia de Nisman-Pollicita fue descalificada por el Gobierno como un intento de golpismo judicial. Asimismo, la marcha es vista como un plan de desestabilización del sistema democrático, según el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.
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