En un rincón lleno de colores, sabores, música e historia se convirtió ayer el Parque Japonés en Managua, durante el Segundo Festival de Japón, que organizó su Embajada y varias asociaciones destinadas a promover la cultura japonesa y la amistad Japón-Nicaragua.
Los nicaragüenses pudieron disfrutar durante esta segunda edición del festival de demostraciones culturales, como el baile típico de la ciudad de Okinawa y de una muestra de karate, gracias a la presencia de dos bailarines que trajo la Embajada para la actividad.
Además en el festival hubo masajes gratis, realizados por personas ciegas que fueron capacitadas por Akiru Isurakawa, un voluntario del JICA, quien también es ciego.
La gastronomía tampoco podía quedarse atrás y hubo una variada muestra de opciones de sushi.
La presencia de los jóvenes fue notable durante el festival, quienes visitaron principalmente los espacios donde se exhibieron historietas manga y se estaban mostrando las diversas formas que se le puede dar al papel a través del origami.
El embajador de Japón en Nicaragua, Masaharu Sato, recordó que en este año se cumplen ochenta años del inicio de las relaciones diplomáticas para ambos países y por eso esta segunda edición es muy especial.
“Hay varias relaciones, incluyendo la de cooperación, esta instancia es muy importante, pero también las relaciones de amistad, de corazón a corazón es más importante, por eso estamos organizando este festival”, dijo Sato.
Según el presidente de la Asociación Nicaragüense de Amigos de Japón, Róger Arteaga, “aunque están lejos y sus culturas son muy diferentes (Japón y Nicaragua) han mantenido una relación estrecha de amistad y Japón siempre ha estado al lado de Nicaragua en las buenas y en las malas”.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A