La Iglesia católica de El Salvador pidió ayer a las pandillas y al crimen organizado que detengan la violencia, que deja una docena de muertos diarios en el país.
“Miembros de pandillas, delincuencia común, integrantes del crimen organizado, a todos ellos y a quienes se lucran de la violencia, les exhortamos en nombre de Dios a que cambien de actitud y que no sigan atentando contra sus propios hermanos”, expresó la Conferencia Episcopal en un pronunciamiento.
En el texto leído por el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, durante una misa en la catedral de la ciudad de San Miguel, 135 kms al este de San Salvador, la Iglesia recordó que el clima de violencia en el país “se ha transformado en algo más grave y complejo”. El presidente Salvador Sánchez Cerén participó en la misa por los festejos patronales de San Miguel.
De acuerdo con las autoridades de seguridad pública, el país registra un promedio de 12 asesinatos diarios y las violentas pandillas son las mayores responsables de esas muertes.
Desde marzo de 2012, las dos pandillas más violentas y con mayor número de miembros, Mara Salvatrucha y Barrio 18, pactaron una tregua a la que posteriormente se sumaron otras pandillas minoritarias.
Esa tregua redujo en un inicio los homicidios de 14 a 5 por día. No obstante, la tregua no redujo otros delitos cometidos por las pandillas, como la extorsión, que aumentó afectando a grandes negocios, empresarios de transporte colectivo y pequeños comerciantes de barrios.
“La extorsión es como un cáncer que carcome a las personas honradas que tienen su pequeño negocio y que en muchos casos se han visto obligados a cerrar su fuente de subsistencia, condenándolos a vivir en condiciones más precarias”, concluyó la Conferencia Episcopal.
60,000 miembros de las pandillas están en las calles y diez mil encarcelados, según la Policía de El Salvador. Las dos pandillas más violentas y con mayor número de miembros son la Mara Salvatrucha y Barrio 18.
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