A más de un año de la entrada en vigencia del pilar comercial del Acuerdo de Asociación (AdA) entre Centroamérica y la Unión Europea (UE), representantes de la industria cárnica siguen viendo pegada en la cola de un venado la posibilidad de llevar la carne nicaragüense a ese mercado.
500 toneladas logró Nicaragua que se le asignaran adicionalmente a la cuota proporcional de la región.
25,000 novillos anuales demandaría completar la cuota de carne que Nicaragua puede colocar en el mercado de la Unión Europea bajo los beneficios del AdA. Y mil reses adicionales por cada punto porcentual adicional a la cuota establecida. [/doap_box]
Cuando entró en vigencia el AdA se dijo que año y medio después el país podría comenzar a aprovechar los buenos precios que paga ese mercado. Hasta 7,400 euros (unos 9,324 dólares) por tonelada. Actualmente Venezuela, que es uno de los principales compradores de carne nacional, paga 4,700 dólares por tonelada.
Han transcurrido catorce meses y el titular del Ministerio Agropecuario (MAG), Edward Centeno, dice que se ha avanzado mucho en el cumplimiento de los requisitos pero mantiene el mismo plazo. No obstante, representantes de organizaciones del sector consideran que esas son falsas expectativas y que antes de tres años es imposible estar listos para hacer uso de los beneficios que ofrece ese mercado tan exigente.
NO COINCIDEN EN PLAZO
Según Centeno se ha venido avanzando en las comisiones que han sido creadas en el marco de la alianza público-privada para cumplir con los requerimientos que establece el marco del AdA y los requisitos establecidos en ese mercado para la entrada de la carne.
Estamos en el proceso de la acreditación de los laboratorios para garantizar la sanidad y la inocuidad de la carne y a la par de eso en la producción y productividad… este es un proceso que puede llevar año y medio más o menos, afirma Centeno.
El presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan), René Blandón, dice: Es cierto que estamos adelantados porque exportamos a Estados Unidos. Pero sostiene que obtener la certificación está un poco largo. Primero se tiene que ver cómo está el país y luego cómo está la industria. Antes de tres años es imposible que estemos listos para colocar cortes en los supermercados de la Unión Europea, ahorita eso está, como dicen, pegado en la cola de un venado.
Blandón, quien también es accionista del matadero Nuevo Carnic, reconoce que el trabajo conjunto entre el MAG y el sector privado ha permitido avanzar en la adecuación de la tramitología, instalación y equipamiento de laboratorios y otros requisitos que establece el mercado europeo.
CAMBIOS OBSTACULIZAN
Sin embargo, Blandón considera que la transformación de la antigua Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria (DGPSA) a Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA) y del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) a Ministerio de Agricultura y Ganadería o como se llame ahora, ha entorpecido este proceso. Porque una de esas instituciones tiene que asumir el rol de Autoridad Competente en el país, (lo) que demanda el mercado europeo.
Onel Pérez, director ejecutivo de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne), coincide con Blandón en que llevar la carne a la UE no será fácil. Recuerda que colocar el producto en ese mercado no depende únicamente de cumplir requisitos de calidad, sanidad, trámites y otros, sino también de tener la capacidad de ofrecer la carne que le gusta consumir a ese mercado.
Para Pérez, paralelamente al cumplimiento de los requisitos, lo más indicado es crear un biotipo con las razas que a los europeos les gusta consumir y que sea precoz para el engorde, para llevarlo a unos 280 kilos a los 24 meses. Eso implicaría trabajar en la genética de las reses destinadas a abastecer ese mercado, para luego esperar a que esos animales estén en edad de sacrificio.
Eso, asegura Pérez, no puede lograrse antes de tres años. La ventaja es que también garantizaría la trazabilidad desde el nacimiento hasta el sacrificio que exige ese mercado.
NO SABEN SI CUMPLIRÁN
El presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), Salvador Castillo, recuerda que además de la certificación de laboratorios y otros trámites que el país debe cumplir, las fincas que abastecerán a los mataderos para producir la carne que se enviará a la UE también deben certificarse.
Para cumplir los requisitos que requiere esta certificación deben hacer importantes inversiones para garantizar las condiciones de sanidad en el manejo de ese ganado y nosotros apenas estamos conociendo estos requisitos y no se sabe cuántos van a poder cumplir. Este es un proceso que tomará bastante tiempo, esto no va para antes de tres años, sostiene Castillo.
El representante de los productores añade que otro aspecto que será difícil definir es el precio de referencia que se fijará para esta carne, ya que nadie se arriesgará a invertir sin estar seguro cómo recuperará ese capital. Ellos quieren que ese precio de referencia se fije por consenso, pero eso no es factible porque nunca hemos logrado consenso con la industria, eso está más que demostrado, apunta Castillo.
Ante la posición de los representantes de la industria y los productores, el ministro Centeno admite que este es un proceso complejo, pero desestima sus argumentos e insiste en que el reconocimiento que han obtenido los laboratorios en otros mercados donde se envía la carne nicaragüense permite garantizar que nuestros productos pueden ser colocados en el mercado internacional con las garantías que representan esos requerimientos y que de acuerdo con lo que se ha planteado en año y medio se tendrá ese mercado.
ALGUNOS REQUISITOS PENDIENTES
Según la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne), entre algunos de los temas pendientes para lograr el acceso de la carne a la Unión Europea están:
—Adecuar una Autoridad Competente (AC) y reforzar sus recursos financieros y humanos.
—Garantizar la trazabilidad del ganado desde el nacimiento hasta el sacrificio. Esto no limita a colocar una chapa sino a darle seguimiento al animal en todos sus procesos. Para esto se requieren unos 4.6 millones de dólares anuales (4.6 dólares por cada res que nace por año). Para financiar el programa se contempla crear un impuesto al sector que aportaría el sesenta por ciento de estos recursos y el Estado tendría que aportar el restante cuarenta por ciento.
—Instalar y certificar laboratorios públicos y privados que certifiquen la calidad de la carne que se envíe a la UE. Y homologar sus métodos analíticos con las normas europeas.
Promover el expendio y uso controlado o el desuso de hormonas, anabólicos, promotores del crecimiento y otros medicamentos prohibidos en la UE.
Promover la implementación correcta y uniforme de controles públicos de inspección.
—Reforzar la vigilancia epidemiológica.
—Garantizar el bienestar animal, para lograrlo hay que mejorar el transporte y manejo en los mataderos.

LA PRENSA/ARCHIVO
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