Call of Duty: Advanced Warfare, la próxima entrega del videojuego de guerra por definición, presume de artesanía para vislumbrar con un realismo visual obsesivo cómo serán los conflictos bélicos dentro de cuarenta años.
Tres años ha dedicado el estudio Sledgehammer Games en dar a luz el nuevo videojuego, en el que presume de “narrativa cautivadora” y de orgullo por el detallismo extremo.
Para cumplir con la máxima del realismo que guía año a año a Call of Duty, aun en un escenario futurista, ha llevado a cabo una intensa tarea de documentación y ha buceado en instituciones oficiales —incluso en documentos clasificados— y universidades para perfilar un conflicto bélico creíble, pese a tener lugar dentro de cuarenta años.
“Dios mío, nunca he investigado tanto en toda mi vida. En Berkeley, el MIT, la NASA, Darpa…, trabajamos con un futurólogo del Pentágono, cuya misión consiste en pensar qué escenarios tendremos que afrontar en 25 años y cuál será el próximo enemigo”, ha explicado en una entrevista con Efe su cofundador, Glen Schofield.
“Investigué tantísimo que ahora me preocupa que la CIA tenga mi número de teléfono”, ha bromeado. Ese proceso desembocó en el diseño de armas y comunicaciones futuristas y, sobre todo, del “exoesqueleto”, una estructura corporal que dota a los jugadores de habilidades espectaculares (de movimiento, ataque y defensa).