un smartphone que resista al polvo y el agua?
Los smartphones se han vuelto acompañantes necesarios para cada uno de nosotros, pero son unos acompañantes muy caprichosos, a los que no les gusta mojarse ni recibir mucho polvo.
Sin embargo hay algunos tipos duros y rudos que piensan que pueden con el reto, el truco radica en saber cuáles pueden con el lodo, los charcos y aguaceros. Para obtener un smartphone con estas cualidades debemos fijarnos en distintos aspectos.
El principal, es buscar en el smartphone el índice de protección, este indica qué es lo que soporta concretamente el dispositivo, no solo los smartphones, sino también las cámaras o los notebooks, por ejemplo. El grado de protección se identifica con la abreviatura IP seguida de dos dígitos. El primer número indica la protección ante el polvo y el segundo la protección ante el agua.
Por ejemplo, un smartphone con IP54 está protegido ante la acumulación de polvo en el interior de la carcasa y ante salpicaduras. Esos aparatos a lo sumo aguantan una esporádica exposición a la lluvia, explica Lutz Labs, redactor de la revista alemana de computación c»t .
Si un smartphone no está protegido ante los impactos medioambientales, no necesariamente se tiene que comprar un nuevo dispositivo antes de hacer camping: también es posible reforzar la protección después de haber comprado el aparato. Por ejemplo, existen fundas de goma contra caídas y fundas de plástico contra el polvo y el agua que envuelven completamente el teléfono móvil.
Resistencia
Más resistentes son los dispositivos cuyo código IP termina en siete. Con este grado de protección, el aparato soporta sin problema una sumersión temporal. Y con un ocho al final, incluso aguanta una
estancia más larga bajo el agua.
Sin embargo, los consumidores deben saber claramente lo que el índice IP promete y lo que no promete. El índice de protección solo garantiza que el polvo o el agua no penetran en la carcasa, pero no dice nada sobre la funcionalidad en determinadas circunstancias, explica Jürgen Ripperger, miembro de la directiva de la Asociación Alemania de Electrotecnia. Por tanto, un celular resistente al agua no es una cámara subacuática, ni mucho menos. Son las propias empresas las que deciden el grado de protección indicado en el smartphone. No existen test independientes que confirmen esa indicación. Sin embargo, los datos que ofrecen los fabricantes generalmente son confiables, dice Lutz Labs, quien ha sometido a test varios smartphones. Pero no toda el agua es igual, advierte: Los aparatos resisten muy bien el agua dulce, pero el agua salada es más agresiva y, por tanto, entra más fácilmente en la carcasa.
Si una promesa publicitaria no se cumple, estamos hablando, en el marco de las garantías, de un defecto material. Por tanto, si el aparato sufre daños por humedad y polvo, el comprador puede reclamar al vendedor, que en tal caso tiene que reparar el celular o sustituirlo por otro nuevo.