Elízabeth Romero
Bastó una promesa de los jefes policiales de Managua, de que serían recibidos por la bancada parlamentaria oficialista, para que un grupo de veteranos de guerra que exigían beneficios sociales al Gobierno se replegara hacia la Asamblea Nacional.
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El grupo llegó a Managua procedente de diferentes departamentos, muchos vistiendo los viejos uniformes de fatiga que utilizaron en los años ochenta mientras prestaron su servicio militar durante la pasada guerra civil; con mortero en mano se movilizaron por algunas calles capitalinas.
Tras desplazarse sobre la Carretera Norte lograron avanzar hasta los semáforos de La Robelo, donde permanecieron alrededor de dos horas ante un fuerte cordón de policías antimotines que les impidió el paso. Al final los jefes policiales les manifestaron que serían atendidos por los diputados de la bancada oficialista y lograron hacerlos desistir de su protesta.
CANSADOS DE TOCAR PUERTAS
La mayoría de los veteranos pasan los 45 años, muchos de ellos están enfermos, lisiados de guerra y cansados de tocar puertas para que les reconozcan algunos beneficios.
Ellos alegan que quienes están en el Gobierno tienen una deuda con ellos, pues aducen que expusieron sus vidas en las montañas para que ellos ahora tengan poder.
La Fundación de Veteranos de Guerra del Servicio Militar Patriótico reclama la reglamentación de la Ley 830 (Ley Especial para Atención a Excombatientes por la Paz, Unidad y Reconciliación Nacional), que ya lleva un año de aprobada y que les permitirá obtener algunos beneficios.
Según dijeron, a los 16 años los llevaron a la montaña e integraron los llamados Batallones de Lucha Irregular (BLI), donde expusieron sus vidas.
Ahora reclaman que Ortega no les ha podido entregar cinco manzanas de tierra para cada uno. Y en los barrios han sido desplazados por los llamados Consejos del Poder Ciudadano que no los benefician con el llamado Plan Techo pese a que en el pasado defendieron la Revolución.
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