El poeta mexicano Eduardo Lizalde, quien ganó el X Premio Federico García Lorca, declaró a Efe que “la poesía es como una bomba de tiempo” que, a diferencia de otros géneros literarios, “tarda mucho tiempo en ser digerida” por los lectores.
Mientras el primero basa su labor en la constancia, en el ejercicio de escribir a diario una cantidad de páginas, los creadores dedicados a la lírica están “sujetos a otros aires y a otras presiones”.
Su obra “es menos accesible al gran público” y ciertamente “más abstracta”, comentó.
“Sucede un fenómeno muy curioso. Los extraordinarios y grandes poetas de una época determinada son leídos tarde. La obra de (García) Lorca no, porque siempre fue una estrella extraordinariamente afortunada, desde la juventud, y fue una gran celebridad, como otros en España, como Rafael Alberti (1902-1999)”, añadió.
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“Yo digo que la poesía es como una bomba de tiempo. Tarda mucho la gran poesía. Claro, la inferior, igual que la literatura de segunda clase, no llega a nada, pero la gran poesía tarda mucho tiempo en ser digerida”, dijo Lizalde en una entrevista telefónica.
El poeta señaló que “es una honra, por supuesto” que le hayan otorgado en Granada un premio que con anterioridad han recibido Pablo García Baena (2012), Fina García Marruz (2011), José Manuel Caballero Bonald (2009), Tomás Segovia (2008), Blanca Varela (2006) y Ángel González (2004), entre otros.
Lizalde (Ciudad de México, 1929), integrante de la Generación del 45, indicó que de lo que más orgulloso se siente de su poesía es de lo que dicen sus “interlocutores y cronistas muy generosos”.
TIGRES ENTRE LOS LIBROS
Poeta de muchos registros, Lizalde comenzó a publicar pequeños poemas a los 18 años en el periódico El Universal. Su primer libro La mala hora lo publicó a los 27 años.
Entre sus principales libros figuran Caza mayor (1979), Tabernarios y eróticos (1989) , El tigre en la casa, 1970, ¡Tigre, tigre!, 1985, Otros tigres (1995).
Acerca de sus preferencias, es claro: “Me gustan sobre todo las (palabras) de los grandes poetas que se han ocupado del tema de los tigres y los emblemas. Soy admirador, por supuesto, de toda la gran poesía española de la Generación del 27, que nos marcó”.
Ha recibido los premios Xavier Villaurrutia en 1970; el Nacional de Poesía Aguascalientes (1974), el Nacional de Lingüística y Literatura (1988), el Iberoamericano Ramón López Velarde (2002) y el Internacional Alfonso Reyes (2011), entre otros.
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