LEILA MACOR /AFP
La cinta de Alfonso Cuarón, titulada Gravity, donde Sandra Bullock y George Clooney invocan el horror de quedar a la deriva en el espacio, superó un enorme desafío técnico para transmitir la pérdida y recuperación de la gravedad por parte de una mujer azotada por la adversidad.
En Gravity (Gravedad), el desenfadado astronauta Matt Kowalski (Clooney) hace su último vuelo espacial, durante el cual prueba una nueva mochila-jet que le permite flotar en el espacio. Le acompaña Ryan Stone (Bullock), una ingeniera en su primera misión en órbita que carga una simbólica maleta, más pesada, en la memoria.
Ambos serán los únicos sobrevivientes de un terrible accidente, que los deja dando volteretas a la deriva en el terrorífico vacío espacial.
[/doap_box][doap_box title=»FLOTA EN SU MUNDO» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
“La película Gravity es sobre una mujer. Olvídense del espacio. Es una mujer a la deriva en el vacío, víctima de su propia inercia”, dijo Cuarón.
“Ella es confrontada a todas estas adversidades que la alejan cada vez más de cualquier conexión humana y del sentido de la vida”, apuntó el autor de Y tu mamá también (2001) y Niños del hombre (2006).
[/doap_box]
Coescrita por el mexicano Cuarón y su hijo de 31 años, Jonás, el atrapante thriller llegó el viernes pasado a las salas de Estados Unidos y España y, a lo largo de octubre, a las latinoamericanas.
Con prolongadas secuencias de una sola toma, cámaras en primera persona desde el punto de vista de Bullock y una bella coreografía, donde el pánico en la voz y la mirada contrasta con los lentísimos movimientos corporales de la gravedad cero, la cinta en 3D es una experiencia cinematográfica inédita para el espectador.
FUERA DE ESTE MUNDO
“Ese fue el mayor desafío”, dijo el director, de 51 años, en una reciente rueda de prensa en Beverly Hills.
“Cuando diseñábamos la coreografía, nuestros cerebros pensaban desde el punto de vista de la gravedad, en términos de peso y de horizonte. Tuvimos que aprenderlo todo de nuevo porque era totalmente contra-intuitivo”.
Cuarón lo logró mezclando acción real con efectos animados por computadora, en los que incluso los trajes espaciales fueron dibujados.
Pero, para dar la sensación de que los actores se movían en un ambiente de cero gravedad —y no que colgaban de arneses, como sería el recurso tradicional—, los productores diseñaron una plataforma desde donde expertos titiriteros hacían “flotar” a la actriz.
El director de fotografía, el mexicano Emmanuel Lubezki, creó además una “caja de luz”, cuyas paredes interiores fueron cubiertas de miles de diminutas luces LED que simulaban estrellas.
Y con estas y otras herramientas, Cuarón hizo girar el universo en torno a los actores.
“Reprogramar las reacciones era de lo más raro (…). Había que volver a entrenar al cuerpo desde el cuello para abajo”, dijo Bullock en la reunión con periodistas. “Tomó entrenamiento y semanas de repetición y sincronización con la cámara de Alfonso”.
“Y, luego, había que separar todo aquello de las expresiones faciales, para poder contar la historia emocional”, agregó la actriz de 49 años, ganadora del Óscar en 2010 por Un sueño posible y quien ya es señalada como candidata segura a los próximos premios de la Academia.
Gravity , la niña mimada de la crítica desde que tuvo su estreno mundial en agosto pasado, en el festival de cine de Venecia, se estrena en las salas de cines de Nicaragua el próximo 17 de octubre.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 B


