En los semáforos del Hospital Militar hay unos 16 “limpia carros”. Son los más desorganizados de los trabajadores por cuenta propia de la zona, dice Elena García, líder del sindicato. LA PRENSA/ URIEL MOLINA

“Limpia vidrios” en Managua

Cuando se enciende el disco rojo, Reynaldo Téllez es el primero en la fila. Espera el verde para girar a la izquierda en los semáforos del Hospital Militar, rumbo a lo que podría ser el centro de la capital, si Managua tuviera centro. Lleva algo de prisa y se irrita cuando de pronto, bajo el sol de mediodía, se acerca un joven alto y flaco. El muchacho se llama Eduardo Jarquín y blande, casi amenazante, su herramienta para limpiar vidrios.

Durante la luz roja  tienen la oportunidad de limpiar un carro. A veces dos. LA PRENSA/ URIEL MOLINA

Por Amalia del Cid

Cuando se enciende el disco rojo, Reynaldo Téllez es el primero en la fila. Espera el verde para girar a la izquierda en los semáforos del Hospital Militar, rumbo a lo que podría ser el centro de la capital, si Managua tuviera centro. Lleva algo de prisa y se irrita cuando de pronto, bajo el sol de mediodía, se acerca un joven alto y flaco. El muchacho se llama Eduardo Jarquín y blande, casi amenazante, su herramienta para limpiar vidrios.

Antes de que le salpiquen de agua con detergente el parabrisas del sedán, Reynaldo hace una negativa con las manos y enciende los “tricos” para asegurarse de que el muchacho capte el mensaje. Eduardo, que no es un lento, hace mala cara, da un giro y se abalanza sobre el siguiente carro, cuyo conductor no ha reaccionado a tiempo. Debe aprovechar al máximo los dos minutos de gracia que le ofrece la luz roja.

“No es que uno no quiera apoyarlos, es que no sé ni quién me está limpiando los vidrios”, reflexiona Reynaldo. Apaga el limpiaparabrisas y agrega: “Yo no sé si cuando den la vuelta me van a poner un chicle, una marca para que mi vehículo sea propenso a los robos. Nunca dejo que lo limpien”.

Se desconoce la cantidad de limpiadores de vidrios que hay en la capital. Ni siquiera la Confederación de Trabajadores por Cuenta Propia (CTCP) tiene la cifra. Solo se sabe que algunos están organizados en sindicatos legalmente constituidos y que otros “son compañeros con problemas, que no responden a la organización, hacen lo que ellos quieren y a veces hasta maltratan a la gente”, manifiesta Adrián Martínez, secretario general de la CTCP.

En los semáforos del Hospital Militar hay 16 hombres “limpia vidrios”, sin sumar a los niños que llegan del barrio Jonathan González, según el más reciente censo de doña Elena García, líder del sindicato. Ninguno está afiliado. “Yo dije que no los metiéramos porque son un atajo de vulgares, no respetan nada. Yo no me meto con ellos”, explica.

En cambio, de los 52 trabajadores informales organizados en la intersección de El Guanacaste, alrededor de diez son limpiadores de vidrios. Eso calcula Marvin Reyes, secretario general del sindicato de esos semáforos. A sus ojos, limpiar vidrios en la calle es una forma digna de ganarse el pan.

El fenómeno de los “limpia vidrios” o “lava carros” que operan en las más transitadas intersecciones de Managua, suele generar opiniones divergentes. Para algunos es un trabajo; para otros, un “no sé qué” a medio camino entre la mendicidad y el oficio. Y hay quienes lo consideran “un acto de presión” que busca provocar un acto de caridad. A este grupo pertenece Cirilo Otero, sociólogo.

Pero ellos, los “limpia vidrios”, ¿cómo se ven a sí mismos? ¿Piensan que lo que hacen realmente es un trabajo? La mayoría dice que sí; pero ciertos disidentes, como Eduardo Jarquín, admiten que no.

LOS INICIOS

El primero apareció en una mañana soleada, hacia 1995. Como solitaria golondrina, no hacía verano. Pero pronto se le fueron sumando otros muchachos limpia vidrios, que se instalaron en los semáforos de El Guanacaste, recuerda Marvin Reyes, vendedor ambulante desde hace 19 años.

“Para entonces solo había vendedores de artículos varios; vendedores de cigarros, que antes se vendían en las manos. Los limpia vidrios aparecieron de pronto, imagino que por necesidad. Eran poquitos. Y se vio simplemente como una nueva idea de trabajar”, recuerda.

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Lo que los “limpia carros” hacen es una actividad económica informal que no es mendicidad y tampoco llega a ser un servicio, analiza Cirilo Otero, sociólogo y especialista en economía familiar.

Para él, estos hombres contribuyen como consumidores, porque compran comida y cositas para limpiar vidrios; “pero con su actividad no aportan a la economía”. “Si alguien me regala 500 córdobas y voy a la pulpería, solo estoy contribuyendo como consumidor”, explica.

Sin embargo, para el economista Adolfo Acevedo, los “limpia vidrios” sí aportan, aunque “muy poquito”, porque “prestan un servicio”. Según él, “la contribución de esta actividad sería el número de empleo que genera por el ingreso que genera. Como el ingreso es muy, muy reducido, la contribución es muy reducida”.

Por su parte, Adrián Martínez, de la Confederación de Trabajadores por Cuenta Propia, ve la actividad de limpiar vidrios, como “una forma de ganarse la vida, de sobrevivir en un contexto donde todavía la empresa privada no genera trabajo”.

“Lo que ellos (los limpiadores de vidrios) están haciendo es generando su propio trabajo para tener su propio ingreso. Así de sencillo”, dice.

Y agrega: “En vez de que hagan otra cosa es preferible eso. Eso da seguridad ciudadana, le da seguridad al país y estabilidad a la economía. ¿De qué forma? (Los informales) producen el 44.4 por ciento del Producto Interno Bruto de este país”.

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En su mayoría, los “limpia vidrios” son hombres hechos y derechos que crecieron en los semáforos. Ganan desde 80 hasta 400 córdobas al día, según la suerte que tengan.

Cada uno tiene establecida la zona y la calle en la que opera. Se puede meter a problemas si invade el espacio de otros “limpia carros”.

Para trabajar, necesitan un balde con agua y detergente; una botella plástica para recargar y una herramienta para limpiar vidrios. Cuesta sesenta córdobas en la ferretería. Consiste en un palo de unos cincuenta centímetros, con una lámina en un extremo. Por un lado tiene caucho, por el otro, una especie de esponja.

Con la esponja se refriega el vidrio. Con el caucho se retira el detergente.

No tienen horario de llegada ni de salida. Pero acostumbran irse en “la última ruta del día”. Como toda persona que trabaja por cuenta propia, los “lava carros” no tienen seguro médico. Eso es lo que más preocupa a los que tienen hijos. Es decir, a la mayoría.

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  • “Ya tengo dos años de estar viniendo. En el trabajo te pagan 100 pesos y no te dan la comida, y todavía te quieren desde las 7:00 de la mañana hasta las 7:00 de la noche.”
  • Eduardo González, limpiador de vidrios

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  • “Los limpia vidrios dan un servicio incompleto. Y no es un negocio porque no son sistemáticos, no están en el mismo punto ni con los mismos horarios.”
  • Cirilo Otero, sociólogo

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En general, los “limpia vidrios” surgieron en Managua al arrancar la década de los noventa, señala Cirilo Otero. “Al finalizar los ochenta, el grado de pobreza se profundizó cuando comenzó la privatización y empezó un proceso de empobrecimiento y desigualdad”, apunta.

Uno de los pioneros fue Jaime Blandón, de colochos cobrizos y ojos marrones, como un David Bisbal de semáforo. Cuenta que empezó a lavar vidrios cuando tenía siete años. “Mi roco dejó a mi roca. Éramos siete hermanos. Ideay… La necesidad. Había que buscar billete. Si no trabajamos no comemos”, dice.

Como muchos otros “lava carros”, ha envejecido en el “oficio”. Ahora cuenta con 29 años, tiene cuatro hijos y acaba de mudarse de los semáforos de El Guanacaste a los del Hospital Militar, en busca de mejores oportunidades. Es decir, de más tráfico.

“A veces el vidrio lo traen cagado de pájaros y entonces a la gente le gusta que se los limpiemos. Más los taxeros que se meten a barrios y se les pega bastante el polvo”. Jaime intenta exponer los beneficios de su actividad.

“Por dos pesos no lo llevan a un autolavado”, interviene Eduardo González, de 24 años.

“Simón, simón”, lo apoya el primero. Y Eduardo prosigue, sin poder contener la risa:

“Deberían sentirse orgullosos porque en Nicaragua por dos pesos te limpian el carro. En otros lados no hay autolavado en la calle y tenés que ir a pagar. Y esto es rápido, ¡Fuuum!”

“Pero hay gente que lo agarra por otro lado, que cree que uno le va a robar o se asoma para ver si le quitaste algo al carro”, vuelve a hablar Jaime. Y su colega afirma:

“Pero ya los tenemos conocidos. A esos duros no les limpiamos el carro”.

Después se mete a la calle para ver si pesca un “cliente” y logra uno o dos córdobas.

Pero se acerca el otro Eduardo, el que se apellida Jarquín. Y confiesa: “Yo esto no lo veo como un trabajo. Siento que ando más que todo pidiendo. Sinceramente no quiero estar aquí y me gustaría tener mi récord policial limpio, para trabajar en la zona (franca)”. Hace un tiempo le mancharon el expediente con un robo que, según él, nunca cometió.

LAS RAZONES

Eduardo Jarquín tiene 20 años y es “el nuevo” en estos semáforos. Vino hace seis meses, cuando se enteró de que su pareja está esperando un bebé. Al principio se “moría de vergüenza”; pero ya probó a trabajar como obrero en el sector de la construcción y no le gusta. “Son muy negreros”, se queja.

Jaime, también ha probado suerte en otros trabajos, como el de botar basura. Al parecer no han sido tan rentables ni tan fijos como limpiar vidrios.

Otro nómada ha sido José Guadalupe Padilla, de 45 años y padre de tres niños. “Fui ayudante de albañil, ayudante de camionero. Más que todo, de todo. Anduve vendiendo ‘criolina’ y ‘pinesol’ en las calles, para sobrevivir. También vendí accesorios para vehículos, pero un día estaba bueno y otro malo. Por lo menos aquí donde estoy es peso fijo”, explica.

El problema es que siete de cada diez empleos que genera la economía nicaragüense son precarios e informales, apunta el economista Adolfo Acevedo. “Y una gran parte, empleos por cuenta propia”, expresa.

En este momento, señala, hay un crecimiento importante de la población nicaragüense en edad de trabajar; sin embargo, nuestra economía no está generando mucho empleo de calidad.

Por otro lado, dice, las actividades económicas de mayor calidad, exigen mayores niveles de calificación para poder ser desempeñadas. Y “una gran parte de la fuerza de trabajo nicaragüense tiene niveles de calificación muy bajos”.

“Respete para que lo respeten.  Cuando se muera ni el carro se va a llevar”, les dice el “Negro” a los conductores que lo ofenden. Pero también tiene su clientela fija.   LA PRENSA/ URIEL MOLINA

TRES SEMÁFOROS

Para trasladarse de su casa, en el kilómetro 13 de la Carretera Nueva a León, a su oficina, en Los Robles, José Sánchez debe pasar por siete semáforos. En tres de ellos se ofrece el “servicio” de limpieza de vidrios, por lo que en ocasiones a su carro le lavan el parabrisas dos veces seguidas.

“A veces es medio incómodo. Por ejemplo, en el semáforo de El Guanacaste vos no te has terminado de parar y ya te están chorreando el vidrio de agua ”, cuenta. Para él, esa situación es “un poquito molesta” porque lo hace sentir obligado a darles dinero. Además, cuando la herramienta limpia vidrios es vieja, “raya el vidrio”.

Sin embargo, para hacer justicia a los “limpia vidrios”, reconoce que de vez en cuando — sobre todo cuando hay palomas de por medio— es necesario lavar con urgencia el parabrisas de su Toyota Yaris.

Además, subraya, no todos son iguales. Algunos limpiadores piden permiso para actuar y si no se les concede, se retiran. A los que creen que el conductor está “obligado” a pagar por la lavada, José nada les da. “Yo no les tengo miedo”, afirma.

Róger Gaitán, obrero del sector construcción, procede con más cautela. “A estos ya los conozco, pero cuando uno no los conoce es peligroso. Se corre el riesgo de que te arrebaten algo. Andan en dos cosas estos tipos”, comenta, estacionado en el sitio que minutos antes ocupaba Reynaldo Téllez.

“Te tiran el agua y te agarran descuidado. Pero si yo los veo venir les digo que no, porque pudren los hules. Se endurecen los empaques por el detergente. Ellos creen que están haciendo un trabajo, ¡qué va a ser!”, comenta. Sin embargo, agrega: “Claro, a veces andamos todos polvosos y ahí sí ayuda”.

“POR PRESIÓN”

Por principio, el sociólogo Cirilo Otero no les paga a los “lava carros”. “Estimular dándole dinero a esa gente es promover que ellos se mantengan en el sitio. Lo que hay que demandar es que el Estado tenga políticas para atender estas necesidades”, considera.

Por otro lado, no le agrada el método usado por ciertos limpiadores de vidrios, que con indirectas ponen a los conductores en esta disyuntiva: “Dame el peso o lo voy a conseguir de una manera que no te va a gustar”.

Está, por ejemplo, el caso del “Negro”, Moisés Jackson, de 23 años, limpiador de vidrios en los semáforos del Hotel Princess. Lo explica así:

“La gente no da reales, algunos no pueden. Pero les digo yo: Y si no hay trabajo qué comemos, qué prefiere usted, ¿que le robe o que ande trabajando?”

—Pero ese es un método de presión.

“No, no es presión. Uno dice eso porque hay unos majes que vienen violentos. Uno les dice: si usted me pega, lo vamos a descachimbar. Usted tiene billete y yo no. Yo ando trabajando honradamente”.

— ¿Sentís que la gente está obligada a darte dinero?

“No… no. Así no. Para eso le pongo un cuchillo y mejor le robo. Ya que sea su voluntad. Si no anda.. no anda. Pero si me dice que anda veinte pesos, le digo: “Deme los 20 pesos para comer”. Eso es cuento, vos sabés. Y ya la gente me lo da”.

— ¿Te irías a robar si no estuvieras aquí?

“¡Ideay, para dónde coge uno! Pero mejor no. Mejor chambeamos”.

— Algunos golpean los carros de los conductores que no les dan dinero.

El “Mostro”.

— ¿Dónde está?

Está preso. Le robó la antena del carro a una señora. Él nos daba la mala fama… Era el único así.

Cirilo Otero,  sociólogo y especialista en economía familiar. LA PRENSA/ARCHIVO/M. ESQUIVEL

LADRONES

A nadie le conviene que haya “tamales” en los semáforos. Los propios vendedores ambulantes se aseguran de que los “mañosos” no ahuyenten a la clientela, afirma Jaime Blandón.

Por eso, doña Elena García, líder del sindicato de los semáforos del Hospital Militar, se atreve a asegurar que los “ limpia vidrios” son lo más desorganizado que existe y que pueden ser borrachos y hasta marihuaneros, pero “¡No ladrones!”.

“El diablo siempre te da; pero después ¡pum! a la Modelo, al hospital”, dice Eduardo Jarquín. Por el bien de su propio pellejo, es mejor pedir el peso que ir a robarlo. De eso está seguro y a eso apela cuando vuelve a encenderse el disco rojo.

Reportajes Managua archivo

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COMENTARIOS

  1. Ismael Vargas
    Hace 13 años

    Eso no debe ser legal. Sindicatos de limpia vidrios? – Ése, es un trabajo callejero.
    Si hay una organización que apoya a esos limpia vidrios (parabrisas) , que les hagan un lugar en donde trabajen, y que no sea en las calles…

  2. Karla
    Hace 13 años

    Quiero opinar acerca del economista que dice que estos delincuentes de los semáforos aportan a la economía me da risa ya que por estos economistas somos un país de desgraciados esta economía informal como la del mercado oriental y los vendedores ambulantes no aportan nada a la economía ni a lo sociedad, es una sub cultura que lo único que hace es camuflar un cáncer, además de feo estos subempleos generan delincuencia, solución crear miles de empleos formales que coticen al seguro.

  3. KARLA
    Hace 13 años

    Esta modalidad de limpiar vidrios es una agresión con intimidación si no les das dinero te rayan la carroceriaasí de simple la policía y el gobierno ya hubieran puesto un alto a esta forma de acoso y de asedio como Daniel Ortega no anda en las calles no le interesa el problema que es fácil de resolver, pero las mujeres que andamos en nuestro carro y llegamos al semáforo estamos desprotegidas totalmente y la policía nunca detiene a nadie en ves de detenerlos, acusarlos y mandarlos a los ju

  4. Carlos
    Hace 13 años

    La policia debe de llevarse preso a toda persona que obstaculice las calles por el bien de ellos y de Los automovilistas. Si quieren trabajar y de manera segura que se pongan en un sitio permanentemente asi si UNO requiere de sus servicios UNO va donde ellos, no solo podrian limpiar Los vibrios, poner aire a las llantas, lavar el carro, etc.

  5. Cuidadoso
    Hace 13 años

    Lastimosamente tienen que buscar la subsistencia de esta manera por la falta de educación y la oportunidad de empleos formales, pero muchos son abusivos, no preguntan si pueden hacerlo, tan solo lanzan su chorros de agua con detergente al vidrio, con eso ya es una agresión al conductor y a los ocupantes del vehículo. Es un abuso, una agresión, manchan el vidrio con el detergente y cuesta quitar esa mancha, además que muchos de ellos son chaperos. Intimidadores y vulgares. No los quiero ce

  6. KARLA
    Hace 13 años

    Estas personas que se mantienen en los semáforos deberían ser detenidos por la policía y darles trabajo en los camiones recolectores de basura de la alcaldía y a los niños el Ministerio de la Familia, debería haber cárcel para estas personas ya que lo que hacen es agredir e intimidar a los conductores no me explico en que país vivimos me pregunto si los «funcionarios de la alcaldía» no transitan por las calles y ven este problema un día va a ocurrir una desgracia.

  7. lucia guerrero
    Hace 13 años

    Querramos o no, los limpia vidrios violan nuestros derechos humanos, al tirarsenos encima. Uno lo aguanta porque ni modo, pero eso sera asi siempre en este país mientras el FSLN siga en el poder, ya que ese partido solo es politiqueria y gastos superflujos.

  8. Danny
    Hace 13 años

    Cuando he visitado Gasolineras,Parqueos publicos,Supermercados etc.etc. no me molesta dar una propina a estos trabajadores,sabemos que los salarios son casi misérables,y que las personas tienen que sobrevivir,pero todo se tiene que hacer con el debido orden,de la manera correcta,no obligandonos,o atemorizando,agrediendo,insultando y hasta amenazando al conductor,la responsabilidad total va hacia los gobernantes,pues no hacen absolutamente nada por erradicar estas personas de los semaforos.

  9. Danny
    Hace 13 años

    Espero que nunca pase una desgracia en estas esquinas inundadas por vendedores ambulantes,limpia vidrios,ninos cargando a otros ninos,personas hasta con sillas de ruedas en las lineas amarillas y ahora hasta malabaristas,es verdaderamente increible la cantidad de gente,y estoy seguro que el dia que suceda una desgracia,es el conductor quien pagara los platos rotos…Gobierno de Nic.sean mas responsables,haga algo por estas personas que piden a gritos el pan de cada dia…..

  10. Barrio Maria Auxiliadora
    Hace 13 años

    con respeto a los limpia vidrios a mi suegro le pasó algo enfrente de la ferreteria tobie, uno se quedó entreteniendo al conductor (suegro), y otro se fue por atras y agachado se le comenzó a robar las laterales y Bumper; atras venia un familiar en otro carro que le comenzó a pitar para que se diera cuenta que le estaban robando, el ladron se chivió, pero el vende mangos que estaba por alli se le acercó al otro conductor que pitó y le dijo, LOS SAPOS MUEREN APLASTA2 amenazando tambien, ch

  11. Danny
    Hace 13 años

    Ya he tenido mis malas experiencias con estas personas,en una ocasion me golpearon el vehiculo,y en otra ocasion me robaron los dos pidevias del Hyundai Accent,lo hicieron con tanta rapidez que jamas sospeche tal maldad,ahora simplemente les digo que no,y me mantengo muy alerta;Pero me pregunto….Es normal conducir con estas preocupaciones???no hay seguridad,temes que te roben,que golpeen tu vehiculo,de atropellarlos etc.etc.Pienso que el estado tiene que hacer algo,esto se degrada cada dia mas

  12. chiquitita
    Hace 13 años

    este es un fenomeno social que el gobierno esta en la obligación de dar una respuesta y no que nosotros tengamos que soportar este fastidio que lo que hacen es arruinarnos el dia y ensuciarnos mas el vehiculo este servicio se debe de solicitar en las gasolineras cuando ponemos combustible y basta mas de abusos ….

  13. mendigo
    Hace 13 años

    Los limpia vidrios, los vende agua, los vende coco…todo un ejercito de trabajadores. Si tan solo corrieran la Nacion..

  14. Jaes Quezada
    Hace 13 años

    Realmente k nunca se queda bien con nadie, dejen en paz a los pobres limpia parabrizas, nunca estan conforme con nada, que si esto, k si lo otro, bonito les fuera si en vez de limpiaparabrizas fueran mareros como en los paises vecinos. bien creo k con la cantidad de gente k vende agua y limpia carro podrian hacer un ejercito de mareros y nos tendrian a todos con el Dios en la boca! pero si ellos quieren solo limpiar carros, AHI DEJENLOS!

  15. sepeda
    Hace 13 años

    Definitivamente es un grave problema social esto de los limpiaparabrisas,por que la mayoria de ellos (de tres dos) son maleantes que solo esperan que esperes la luz roja para abalanzarte contra el vehiculo, las autoridades deberian tomar cartas en el asunto, yo he sido victima de estos maleantes (robo, rayones,intimidacion) en mi opinion deberia esto ser legislado como acto delictivo(me refiero a limpiar parabrisas sin consentimiento).

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