Edgard Rodríguez C.
“ Vino a pie y ahora se va en carro”, bromea el entrenador Wilfredo Blanco, sobre Jesús López, prospecto nicaragüense firmado hace dos meses por los Atléticos de Oakland. A este chinandegano, que cumplirá 17 años en octubre, le han entregado un bono de 950,000 dólares y una de sus primeras decisiones fue comprarse un Toyota Corolla 2014.
Pero pasar del bus al automóvil es uno de los pocos cambios de López externamente. Las transformaciones más profundas las ha tenido en su interior. Ha pasado de ser un niño que quería regresarse constantemente a su casa en Chinandega, a un muchacho que ahora tiene su mira en las Grandes Ligas, mientras afina fuertemente sus habilidades.
“Mi meta no era el bono. Es verdad que se trata de una bendición que Dios nos ha dado a mí y a mi familia, pero mi deseo es llegar a las Ligas Mayores. Esa es mi meta. Firmar es solo un primer paso, ahora viene el trabajo duro para llegar a donde uno quiere”, dice López con una madurez y seguridad que no suelen ser comunes en jugadores de su edad.
Nacido en un hogar formado por Mario López, quien se desempeña como guarda de seguridad en el hospital España de Chinandega, y Marlene Maradiaga, quien labora en el área administrativa de ese mismo centro, Jesús se inició en el beisbol en los equipos que ha patrocinado doña Florentina Ordóñez, la mamá del lanzador Vicente Padilla.
Su mecánica no se descompone y va directo a la bola. Este martes viajará a una Liga Instruccional en Arizona y se presume que no irá a República Dominicana, sino que iniciará su carrera directamente en Estados Unidos, aunque falta mucho para que se le precise el circuito exacto en el que va a arrancar, pero bien podría ser una liga para novatos, mientras comienza a proyectarse en las Menores. López solo está detrás de Cheslor Cutbert (1.3 millones dólares) en cuanto a bono para un nica.
Detrás están Francisco Valdivia (726 mil) y Gonzalo López (725). Cutbert ha
avanzando a buen ritmo con los Royals, mientras Valdivia ha retomado el paso tras una cirugía en su brazo con Seattle. Y Gonzalo está en nuestro país desde hace varios años.
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“Doña Tina nos respaldó siempre. Incluso destinaba una camioneta para ir a traernos a la casa y nos llevaba al campo. Por eso le agradezco mucho a ella y también a Wilfredo Blanco, quien como entrenador es muy exigente, pero le enseña a uno y con el tiempo, uno se acostumbra al trabajo pesado, que al final te hace falta”, asegura el prospecto occidental.
Pero lo primero que le hizo falta a López al aterrizar en Managua, hace tres años, fue su familia que se quedaba en Chinandega. Siendo el menor, era el mimado de doña Marlene y las complacencias de su madre contrastaban con los rigores de Wilfredo, quien entrena hasta el cansancio y detesta la haraganería entre sus pupilos. Así que López se le devolvió para su pueblo.
“Yo lloraba mucho y le decía a Wilfredo que me hacía falta mi familia. Él trataba de animarme, pero cuando me afligía más, él me dijo que me alistara, que me iba a llevar a tomar el bus para Chinandega. Y me fui. Pero estando allá, recapacité y un día lo llamé y, con miedo que me dijera que ya no, le dije que quería regresar a Managua. Y él dijo: ‘Venite pues el fin de semana’ y me vine, gracias a Dios”, recuerda Jesús.
Esa ha sido hasta ahora su mejor decisión. No solo porque obtuvo la oportunidad de ser firmado, y por el segundo bono más alto en la historia de nuestro país, sino porque vio que sus sueños de niño, de luchar por llegar a las Ligas Mayores, podían cumplirse y, de paso, podía contribuir a mejorar las condiciones de vida de su familia en el barrio Bavinic.
“Gracias a Dios rectifiqué a tiempo y ahora no me queda de otra que continuar luchando por llegar lo más alto posible. Sé que muy pocos llegan, pero uno tiene que intentarlo y, con la ayuda de Dios, se puede lograr. Yo estoy contento, mi familia también y ahora tengo que empeñarme más porque lo que me espera no es fácil”, asegura el nica, quien fue catalogado como el 14 mejor prospecto de América Latina, según la revista Baseball America.
López es el menor de los cuatro hijos de don Jesús y doña Marlene y afirma que su próximo paso será comprarles una casa a sus padres y ayudar a sus hermanos en lo que sea necesario, mientras él se concentra en trabajar duro para ascender a las Mayores con los Atléticos de Oakland.
“En un momento pensé que talvez me firmaba otro equipo como Houston, Boston o los Yanquis, pero de pronto vi a los Atléticos muy interesados y Wilfredo se encargó de todo. Cuando él me dijo que el bono podía ser cerca de un millón de dólares, yo no lo podía creer, pero así fue. Sin embargo, firmar no era mi meta. Mi reto apenas empieza”, dijo con claridad.
dólares pagaron los Atléticos por la firma a Jesús López, quien además tiene una beca para estudios, en caso que algo no funcione en su carrera como jugador. Jesús ya compró un automóvil y ahora piensa en una casa para sus papas.
“Wilfredo (Blanco) no tiene mucha paciencia y para él no existe la palabra cansancio, pero después de este paso, ha valido la pena todo el esfuerzo que hemos realizado” Jesús López,PROSPECTO.
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