Mabel Calero
“Carlitos” tiene salpullido en la espalda, él sabe que siempre que se baña en el río El Tigre, ubicado en la comunidad Martha Espinoza, en La Conquista, tendrá que aguantar la picazón en el cuerpo, pues el grado de contaminación de la fuente es tan alto que en una ocasión provocó la muerte del ganado.
“El proyecto se llama Promoviendo la salud en la familia rural, y está dirigido a comunidades de cuatro municipios: La Conquista, Santa Teresa, Jinotepe y Diriamba, en zonas donde el agua llega cada mes o no llega del todo y a las familias no les queda más remedio que ir a los ríos que están contaminados”, señaló Carlos Martín García Zapata, coordinador de proyectos de Adeca .
Para llevar el agua potable a estas comunidades se ha invertido aproximadamente 650,000 mil dólares, beneficiando a 979 familias, sin embargo todavía hay quienes consumen agua de los ríos contaminados.
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“La solución tiene que ser conjunta, creo que debe ser una preocupación general, debería de hacerse sonar la campanada de alerta a nivel departamental, por el nivel de contaminación que están teniendo los principales cuerpo de agua”, dijo.
A la fecha ha habido tímidos intentos para resolver este problema mediante comisiones interinstitucionales, pero el nivel de cooperación y planificación ha sido casi nulo. En cada municipio existen comisiones ambientales para tratar la contaminación de las cuencas, sin embargo García afirma que no funcionan adecuadamente.
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“Hace dos meses dejamos de beber agua del río porque hicieron un proyecto de agua y saneamiento, pero como solo tenemos agua para consumo, día de por medio vamos a bañarnos y también lavamos ropa”, comenta Perla Arriola, madre de Carlitos.
Una historia similar se repite en el río El Gigante, donde nace el río Grande de Carazo. Doña Martha Victoria López González llega todos los días a bañarse al río, ella asegura que nunca se ha enfermado, sin embargo no confía en tomar agua, pues sabe que está contaminada.
“Desde que tengo memoria he venido al río, no hay de otra, tenemos la tubería pero agua no hay, por eso venimos aquí a lavar y a bañarnos, esta agua no la tomamos porque más adelante hay unas presas donde la gente en verano llega a bañarse y tiran los desperdicios y cochinadas. A nosotros no nos pasa nada porque Dios es grande”, cuenta López.
Diferentes voces han coincidido que la contaminación de los ríos en Carazo alcanza niveles críticos, y muchos pobladores están tomando agua de esas fuentes. Fluyen a través de las quebradas con dirección al Río Grande (el cuerpo de agua más grande de Carazo y que la gente usa para consumo) las aguas negras y servidas así como los desechos sólidos, los agroquímicos que se usan en el campo y el estiércol del ganado.
Carlos Martín García Zapata, coordinador de proyectos de la Asociación de Desarrollo Comunitario (Adeca), manifestó que más del 60 por ciento de las comunidades rurales están consumiendo agua de ríos contaminados.
Además hay cinco vertederos que afectan al Río Grande, (ubicados en Diriamba, Dolores, Jinotepe, Santa Teresa y La Conquista) pues cuando llueve la basura es arrastrada hasta los afluentes que alimentan a la subcuenca.
Javier Reyes, responsable del área de medioambiente en la Alcaldía de La Conquista manifestó que el principal contaminante del Río Grande es Jinotepe .
“Nosotros en ningún momento somos parte de la contaminación del río porque gran parte de los desechos vienen de Jinotepe y Diriamba, nosotros por el contrario estamos haciendo todo lo necesario para evitar la contaminación, pero Jinotepe tiene una pila séptica que ya colapsó, hasta frío da ver que todos los desechos van a morir al río y la gente de las comunidades está consumiendo esta agua”, sostuvo Reyes.
Franklin Ayerdis, responsable de la Unidad de la Gestión Ambiental de la Alcaldía de Jinotepe, manifestó que la municipalidad no administra las pilas sépticas y que en todo caso el responsable es Enacal.
“Por lo general se observan desechos sólidos en los ríos pero es porque la gente va a lavar y bota la basura, no sé quién dice que la pilas sépticas son el principal contaminante, habría que investigarlo para buscarle solución, además eso es administrado por Enacal”, dijo Ayerdis.
RESPONSABILIDAD DE TODOS
El ambientalista Moisés Blanco, director del Centro de Extensión UNA/Pacífico Sur, manifestó que el río lamentablemente ha sido descuidado por las autoridades y la misma población.
“El Río Grande es la arteria vital que ha tenido Carazo, nace en la parte alta de La Conquista y recorre Jinotepe, Dolores, Diriamba y desemboca en el balneario de Casares, pero lamentablemente lo hemos venido contaminando desde hace años, porque la tradición ha sido depositar la basura en quebradas, las quebradas van a desembocar al río”, explicó.
Esperanza Zúniga, de la Fundación San Lucas, indicó que: “El agua debe ser una de las prioridades, la gente está consumiendo agua contaminada, nosotros hemos hecho un esfuerzo para que la comunidad tome medidas de protección clorando el agua, pero aún así la contaminación afecta cuando ellos van a lavar al río o cuando se bañan”.

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