Auxiliadora Martínez
La pobreza ha empujado a muchas familias boaqueñas ubicarse en los derechos de vías, a orillas del río Fonseca, cerca de los cauces, en laderas o al pie de cerros que circundan la ciudad de dos pisos. La necesidad de encontrar un lugar para habitar es más fuerte que el riesgo que representa construir en esos sitios y aunque la municipalidad está clara de que la situación no puede seguir así, no hay un plan claro que dé respuesta al déficit habitacional de unas dos mil viviendas.
El crecimiento poblacional, la topografía irregular, la emigración de familias enteras del campo a la ciudad y la falta de un plan urbanístico, son los grandes problemas que enfrenta actualmente la cabecera departamental, Boaco.
A ambos lados de la carretera que atraviesa la ciudad, desde la entrada, se puede observar gran cantidad de viviendas construidas, algunas de concreto y otras, edificadas con plástico negro, que se han apoderado del derecho de vía, constituyendo barrios como el Hernán Cruz y San Pedro.
Otros barrios asentados por donde pasan cauces naturales son: San Miguel, La Quebrada, La Providencia, el barrio nuevo (Naranjal), La Bombilla y Paso de Lajas.
Maribel del Carmen Jirón, originaria de la comarca El Quebracho, decidió junto con su familia irse para Boaco en busca de un mejor nivel de vida para sus hijos de 3 y 5 años, sin embargo al llegar a la ciudad se encontró con la realidad de no tener dónde vivir.
- La vicealcaldesa Karla Jahoska Espinoza Peña dijo que la falta de espacios genera desorden en el urbanismo de la ciudad y la reubicación de estas familias es compleja y difícil.
19 familias que habitan en malas condiciones serán beneficiadas con el proyecto de viviendas que la Alcaldía impulsa este año, aunque se hicieron 35 estudios sociales, solo 19 tenían legalizados sus terrenos.
40 viviendas más en el casco urbano y 60 en la zona rural, es la meta de construcción para el próximo año.
22 barrios en el sector urbano y 48 comarcas subdivididas en 66 sectores en el área rural conforman Boaco. El cerro El Tanque y la Cruz Verde tienen un alto grado de peligro por deslizamientos y revenidos.
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Sus suegros y cuñados llevaban varios años de estar asentados en el barrio Santa Isabel, a orillas de la carretera, donde dicen haber comprado un pedazo de terreno en el derecho de vía, por lo que no les quedó de otra que irse a vivir apiñados en un mismo cuarto y compartir la casa construida con palos, plástico y ripios de madera.
Cuenta Maribel, un poco huraña, que donde vive, era un barranco que con una lluvia fuerte se les revino la tierra, por lo que con esfuerzo propio y poco a poco han ido mejorándola, no obstante, no pierde la esperanza que algún día el gobierno municipal los reubique en otro lugar más seguro y en una casa bien construida.
Ana Josefa Mora atribuye el crecimiento desordenado de la ciudad, a que mucha gente se ha venido del campo y de otros lugares en busca de una mejor economía. “Al no tener dónde vivir se ubican en lugares periféricos, en la orilla del río, en la carretera, a ellos poco les importa si es en un cerro, allí levantan sus pequeñas viviendas, aunque no tengan condiciones para habitar, y en tiempo de invierno estos puntos son vulnerables a cualquier desgracia”, dice.
Añadió que toda esta gente se debe reubicar, darles un terreno y ayudarles ha hacer sus casitas en lugares menos peligrosos. “La ciudad se ve fea porque todo está lleno a la orilla de la carretera y las calles quedan estrechas, además, allí pueden haber desgracias por el riesgo que corren los niños”, alertó.
Martha Polanco, habitante del barrio San Miguel, señala que hay personas que por falta de vivienda llegan a habitar en lugares riesgosos, en la orilla de los cerros y del río, cuando hay crecidas se va socavando, “tengo vecinos que han comprado detrás del estadio sabiendo que corren riesgo, han levantado muros de piedras y arriba construyen, pero usted sabe la naturaleza no es predecible”.
Sugirió a las autoridades municipales, en presupuestos venideros, ir localizando un terreno para reubicar a todas las personas asentadas en el derecho de vía y en lugares de riesgo que son muchas familias en diferentes barrios de Boaco, como Bella Vista que está al pie del cerro el cual se puede revenir y aterrar las casas.
FALTAN RECURSOS
La vicealcaldesa Karla Jahoska Espinoza Peña indicó que para la Alcaldía y el Concejo Municipal es un reto la reubicación de las familias que viven en sitios peligrosos, vulnerables y en el acceso a la vía, es un problema que se viene agudizando desde los 90 y para la administración actual, “es un proceso donde tenemos que hacer inversiones y buscar los recursos”.
“No es fácil decirle a alguien salí de tu casa, donde a lo mejor tiene años de vivir o allí nació y creció, no van a salir por salir, por ejemplo, en invierno las familias se están inundando, miran el problema y no se quieren salir de esos lugares, prefieren estar aguantando, se debe entrar en la conciencia de la gente es un proceso largo, que si uno se lo propone, le explica a la gente y se le da una alternativa, se puede, es un reto que tenemos y en eso tenemos que trabajar”, dijo la funcionaria
Juan José Sobalvarro, funcionario de la Alcaldía, dijo que las calles de Boaco son angostas e incómodas, por lo que en un futuro próximo la municipalidad tendrá que trabajar en alguna alternativa que ayude a descongestionar la ciudad.
Un punto crítico que ilustra el desorden es el sector del mercado. El funcionario dijo que el comercio se viene comiendo la ciudad, por lo que se está trabajando en un ordenamiento con los comerciantes, pero consideró que se necesita otro mercado para descongestionar la calle principal.
Añadió que se trabajará en una ordenanza que consiga atacar el problema, para evitar que la gente construya donde se le antoje.
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