César Úbeda Bravo
“Cuando nos desnudan y nos colocan frente a los ventanales, realmente creí que nos iban a fusilar. Después entendí que era una estrategia para evitar un ataque de la Policía Nacional y que en caso que atacaran los primeros en ser los muertos serían: Alfredo César, Luis Sánchez y Humberto Castilla”, recuerda Luis Sánchez al cumplirse hoy 20 años del secuestro del vicepresidente de la República, Virgilio Godoy Reyes, diputados y miembros del Consejo Político de la Unión Nacional Opositora (UNO), que llevó a la Presidencia de la República a Violeta Barrios de Chamorro. En total fueron 36 los secuestrados.
Potoy, actualmente Jefe de Información de LA PRENSA, dijo que también estuvieron informando los periodistas Omar García, Miguel Mora Barberena, Dino Andino, Everth Cárcamo, Mario Zelaya, Krupskaia Aliz, el fotógrafo de una agencia internacional de prensa, Matías Ricart; Karen Santa María y el técnico de Radio Ya, Bayardo Fonseca.
Sin embargo, fuera de la sede de la UNO estaba otra cantidad de periodistas, camarógrafos y fotógrafos deseosos de obtener información de lo que ocurría adentro. Con ellos se establecía comunicación y también se les entregaban notas escritas a mano, rollos de películas fotográficas y casetes con los vídeos para la televisión nacional y extranjera.
“Personalmente considero que el momento más tenso fue cuando Donald Mendoza ordenó disparar y advirtió que había ubicado explosivos en varios puntos de la sede de la UNO que serían activados si la Policía entraba”, recordó Potoy.
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“Los secuestradores pusieron explosivos en varios lugares. Parecían quesitos. La primera vez que fui al sanitario al sentarme me llevé un gran susto porque exactamente allí había explosivos”, dijo Hernández.
Agregó que los secuestradores y particularmente “Cara de Piña” se portaron arrogantes hasta que alguien en el exterior logró conocer su identidad y le dijo que sabía que tenía dos familias: una en California y otra en Managua y le dio direcciones.
“Esto asustó a ‘Cara de Piña’ y fue cuando se quitó el pasamontañas y comenzó a buscar el entendimiento con los secuestrados”, afirmó Hernández.
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Donald Mendoza, alias “Cara de Piña”, estaba al frente del Comando de la Dignidad y la Soberanía, que se tomó la sede de la UNO en Bolonia en respuesta al secuestro de 41 personas ocurrido 18 de agosto de 1993, por el Frente Norte 3-80 al mando de José Ángel Talavera “El Chacal”, quien pedía la destitución del general del Ejército Humberto Ortega y del ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo, recordó el expresidente de la Asamblea Nacional, Alfredo César, quien fue rehén en Bolonia.
“El Chacal” secuestró a funcionarios del Gobierno y de la Brigada Especial de Desarme (BED), a los diputados sandinistas Carlos Gallo, Doris Tijerino y al teniente coronel Ramón Soza , entre otros.
El mismo día del secuestro de la UNO, mientras Hortensia Rivas (esposa de Luis Sánchez) denunciaba por la noche el secuestro, un grupo de 15 hombres armados y encapuchados atacaron Radio Corporación con bombas de contacto y ametrallaron las instalaciones dejando pérdidas por 40 mil dólares.
Nicaragua era escenario de constantes confrontaciones y violencias en las calles producto de la transición de la dictadura sandinista a un sistema democrático. Atrás habían quedado las asonadas que paralizaron el país, el asesinato del presidente de la Asociación Nacional de Confiscados, Arges Sequeira a manos de Frank Ibarra, así como la toma de Estelí con asaltos de bancos y muertos que dejó Pedrito “El Hondureño”.
El 17 de agosto de 1993 fue aprobada una polémica amnistía en el parlamento, que benefició a Víctor Manuel Gallegos, alias Pedrito “El Hondureño” y a Frank Ibarra. “Nicaragua vivía una etapa de transición de una dictadura sandinista a un sistema democrático. Recordemos que en julio de 1993 fue la toma de Estelí al mando de Pedrito “El Hondureño”, quien asaltó bancos y dejó varios muertos. Como lo dijo Daniel Ortega, el FSLN iba a gobernar desde abajo, provocando muchos actos violentos en el país. Fue una época muy convulsa en la historia contemporánea del país”, agregó Sánchez
César sostuvo que “a raíz del golpe del ejecutivo a la Asamblea Nacional en enero de 1993, la UNO se retiró del parlamento y se pronunció oficialmente como oposición al gobierno de doña Violeta de Chamorro, por haber traicionado el programa de Gobierno de la UNO que se le presentó al pueblo en la Campaña Electoral de 1989”.
Puntualizó que habían transcurrido más de seis meses en esa tensa situación política, cuando se dio el secuestro de “El Chacal”. “Ningún dirigente de la UNO tenía conocimiento de esa acción ni comunicación con ‘El Chacal’”, indicó César.
ACTITUD VALIENTE DE GODOY
“Respéteme. Soy vicepresidente. Máteme si quiere. He vivido bastante”, dijo Godoy a los secuestradores. César recordó que el jefe de los secuestradores se dirigió a Godoy e intentó darle órdenes, y él lo detuvo frontalmente. “Fue muy valiente. A partir de allí, se dirigió a mí y me obligó a dar declaraciones a través de Radio Ya, tratando que yo me retractara de las posiciones políticas de la UNO y declaré en la radio, en vivo, que estaba bajo riesgo de muerte, pero que confirmaba las posiciones políticas de la UNO en favor de la libertad y la democracia. La serenidad demostrada no le gustó para nada al jefe de los secuestradores”, añadió César.
En tanto Sánchez manifestó que la actitud de Godoy fue un ejemplo para todos. “Fui un amigo relativo de Godoy, con quien tuve diferencias políticas, pero sin duda su valentía, fuerza y carácter fue ejemplar. Su actitud fue extraordinariamente valiente. Hizo valer su investidura”, indicó Sánchez.
ANÉCDOTAS
A 20 años del secuestro, César dice que la primera anécdota que recuerda fue que el diputado Castilla se escondió en el cielo raso y fue encontrado por los secuestradores unas horas después. “Dos días después, nos ordenaron desvestirnos y quedarnos en calzoncillos. A Luis Sánchez, Humberto Castilla y yo, y nos pusieron de escudos humanos ante las ventanas de la casa de la UNO, enfrente de los medios de comunicación nacionales e internacionales. El propósito era humillarnos y quebrarnos en nuestra dignidad. El tiro les salió por la culata, ante la valentía y dignidad con que enfrentamos ese penoso episodio. Salimos en calzoncillos en los principales periódicos y televisoras del mundo”.
Sánchez comentó que uno de los secuestradores fue muy duro y ofensivo con los rehenes: William Calero. “Nos ofendió y humilló con mucho odio e intolerancia”, recordó. A los meses de haber salido, en la Asamblea Nacional le dijo un asesor sandinista que uno de los secuestradores de la UNO quería verlo porque se estaba muriendo de un cáncer terminal en el estómago. Quería pedirle perdón. Se trataba de William Calero.
“Yo le dije que la iba a pensar”, dijo Sánchez en ese momento, porque desconfiaba de los sandinistas y creyó que tal vez era una trampa para volver a secuestrarlo. Sostuvo que después de pensarla, consultar con su esposa y familia, además de comprobar por otras fuentes que Calero estaba grave, fue donde el abogado sandinista a decirle que sí iría a ver a Calero. “Se murió anoche me dijo el abogado. Me quedé con una sensación incómoda. Debí haber ido y haberlo escuchado”, señaló.
Finalmente los rehenes de Caulatú y Bolonia fueron liberados gracias a las gestiones del Gobierno y comisiones negociadores, así como la firma de compromisos tripartitos.

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