El Bóer dio otro paso en dirección a la Final ayer, al propinarle un segundo arponazo a los Tiburones de Granada, quienes entre más se acercaban a los Indios, mayor daño recibían de una tribu desbordada, que ganó 11-6 en el Estadio Nacional Denis Martínez, en Managua.
En medio del ambiente festivo que crea la fanaticada en la postemporada, el Bóer le puso ritmo al partido con un ataque de 11 hits, encabezado por un jonrón espectacular de Marvin Garay, que entró como estocada en las aspiraciones de una peleadora tropa granadina.
En el ataque del Bóer, resalta Marvin Garay con su jonrón y tres remolques como bateador emergente. Juan Carlos Urbina también conectó tres hits.
Por Granada, César Díaz destacó de 4-3, con tres CE. Moisés Flores igual bateó de 4-3, mientras Eddy Talavera y Lenín Aragón se iban de 4-2.
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- Bóer 11
- Granada 6
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De este modo, el Bóer se colocó arriba 2-0 en su serie semifinal ante el Granada, que ahora deberá esperar hasta el viernes para intentar controlar el ímpetu de la tribu, que de nuevo recurrió a su potente ataque para edificar su éxito, a pesar de algunos toques inoportunos.
Fueron los Tiburones sin embargo los que golpearon primero en el partido. Doble de Lenín Aragón y sencillo de César Díaz en el segundo inning, dieron ventaja 1-0 a los escualos y el veterano Julio Raudez comenzó a apretar más para retener la superioridad en el score.
Granada amplió a 2-0 en el inicio del cuarto, cuando el mismo Díaz remolcó la otra carrera con rola al infield, tras cohetazos de Moisés Flores y Eddy Talavera al cuadro interior.

Pero Róger Marín se salió de la dificultad, que pudo haber sido mayor contra los Indios.
No obstante, después de tres ceros, Raudez fue agredido por triple de Erick Morales y dos sencillos corridos de Juan Carlos Urbina y Winston Dávila, los que se unieron a error del camarero Darwin Sevilla en tiro y el Bóer volteó el marcador 3-2 y ya no lo soltó.
En el cierre del quinto, el Bóer explotó a Raudez en medio de un racimo de cuatro carreras coronado por doble de Jordan Pavón y triple de Dávila, más sencillo de Urbina y otro error, ahora del jardinero izquierdo. La pizarra se puso 7-2 y se pensó que nada podría parar al Bóer.
Pero en el inicio del sexto y sin hacer mucho ruido, Granada anotó tres veces, expulsó a Marín y todavía le dio a un vacilante Fulvio Delgado. Y antes que el Bóer pudiera sortear la presión, los escualos se arrimaron 7-6 en el séptimo mientras la lluvia caía.
Y tras una pausa de 36 minutos, el partido se reanudó con Mario Peña en el box y el Bóer recuperando cierto aire, gracias a su octava carrera, remolcada por Janior Montes. Pero la angustia seguía, hasta que Garay vino a dar el puntillazo y Henry Córdoba cerró puertas.
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