Tatiana Rothschuh
Corresponsal / Chontales
Esa madre que fue incesante e invencible con su clamor y su lucha de exigir justicia por el asesinato de su hija, la periodista de LA PRENSA, María José Bravo, fue vencida por la muerte. Mientras las familias agasajaban a las madres nicaragüenses, Doña Elda Antonia Sánchez, a sus 63 años, expiró en la medianoche del 30 de mayo, en el Hospital Regional Asunción de Juigalpa, tras enfrentar complicaciones que desencadenaron en una trombosis pulmonar.
Sólo la muerte pudo acallar la voz de doña Antonia, que aunque su vida languidecía «no dejaba de recordar la grosería que -el matón de El Ayote, Eugenio Hernández González- hizo con mi muchachita, debe cumplir su condena (25 años)», repetía esta madre, ante los intentos de Hernández de recuperar la libertad a través de una «engavetada» sentencia de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.
Ese clamor que doña Antonia elevó en cuanta instancia tuvo a su alcance, es lo que de inmediato viene a la memoria de su hija, Esperanza Sánchez Sevilla, quien desconsolada y presa por el dolor de perder a su madre, ahora está a orillas del féretro, junto al hijo de María José: Néstor José Velázquez Bravo, aquel pequeño que quedó en la orfandad a los tres años y ahora ha alcanzado los 11.
María José Bravo fue asesinada por Eugenio Hernández el 9 de noviembre del 2004, en las cercanías de la entrada principal del Instituto Nacional de Chontales, «Josefa Toledo de Aguerri», en Juigalpa, donde funcionaba el Centro Departamental de Cómputos al momento que la periodista de LA PRENSA daba cobertura a los resultados de las impugnaciones en las elecciones municipales de ese año.
El posible motivo del asesinato fue una investigación que estaba haciendo la periodista que conllevaría a demostrar los nexos existentes entre el exalcalde de El Ayote del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), con una banda delictiva dedicada al abigeato, extorsión y secuestro en Chontales.
María José, originaria de Santo Tomás, Chontales, fue asesinado a los 26 años al recibir un disparo con orificio de entrada en el tórax entre la cuarta y quinta costilla, sin orificio de salida.
Hoy en la casa de habitación de la familia, ubicada frente a la Alcaldía Municipal de Santo Tomás, se realiza el velorio, y mañana la misa de cuerpo presente a la 01:00 p.m. en la parroquia y luego se le dará cristiana sepultura en el cementerio local.
Los periodistas, corresponsales y el colectivo de LA PRENSA se suman al dolor que enfrentan Esperanza, Néstor y la familia Bravo, y expresan sus muestras de solidaridad, haciendo nuestro ese clamor de doña Antonia: ¡Justicia para María José!