Javier Poveda
En la era de la información la edad no es un límite. Los menores de edad se han apropiado de los avances tecnológicos y detenerlos es casi imposible, pero controlar lo que hacen con estos aparatos es una tarea para los padres.
Más de un tercio de los adolescentes en Estados Unidos posee un teléfono inteligente, frente a un 20 por ciento en el 2011.
“Para casi la mitad de estos usuarios, el celular es su principal forma de conectarse a internet, haciendo más difícil que sus padres vigilen su comportamiento”, señala un estudio del instituto de investigación Pew Research Center.
Sin embargo con el crecimiento de la tecnología surgen herramientas y aplicaciones para controlar lo que los menores hacen con sus teléfonos. Por ejemplo la aplicación Kytephone de la compañía de ese mismo nombre permite que los padres controlen las aplicaciones y los sitios usados por sus hijos y las personas de las que reciben mensajes de texto y llamados.
Asimismo Net Nanny publicó una aplicación para navegadores para dispositivo Apple Inc para filtrar contenidos de internet y bloquear malas palabras. Hay una versión para Android y se vende por 12.99 dólares, puede controlar las aplicaciones que usará un menor. La aplicación también está disponible para dispositivos iOS, con menos funciones, por 4.99 dólares.
Los teléfonos inteligentes y las tabletas también representan un desafío para los padres de poder controlar miles de aplicaciones buenas, malas y maliciosas, dijo Russ Warner, presidente ejecutivo de la compañía Net Nanny.
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