Agencias VIDA
La evolución del teléfono inteligente emblema de Samsung, que vendió 100 millones de unidades en todo el mundo, se plasmó en el Galaxy S 4, con un mayor foco en el uso de la cámara de fotos y una serie de sensores que permiten una interacción que va más allá del uso de la pantalla táctil.
El Samsung Galaxy S 4 posee una pantalla de cinco pulgadas, levemente más grande que el modelo previo, con una tecnología Full HD Super Amoled y la última versión de Gorilla Glass 3, el vidrio endurecido desarrollado por Corning. Cuenta con una resolución de 1920 por 1080 píxeles, con una densidad de puntos de 441 píxeles por pulgada.
Dispone de las habituales funciones de conectividad inalámbrica de los teléfonos inteligentes de este segmento, tales como Bluetooth, NFC, Wi-Fi y GPS/Glonass, el teléfono dispone con soporte global para redes 4G LTE y 3G. Además tiene un led infrarrojo con capacidad para transformar el Galaxy S 4 en una suerte de control remoto de una pantalla de televisor, una función que ya estaba presente en su línea Galaxy Note 2.
Equipado con sendas cámaras, con una posterior de 13 MP, el Galaxy S 4 permite el uso de ambos lentes de forma simultánea mediante la opción Dual Camera, una prestación que también se encuentra disponible mientras se realiza una videollamada. Esta ha sido una de las prestaciones en donde Samsung dispuso de varias funciones adicionales para editar el fondo de los retratos, combinar varias imágenes y agregar sonidos y grabaciones de voz a las fotos.
Asimismo, la cámara posterior podrá ser utilizada como un escáner digital que identifica tanto códigos QR como texto, lo que facilita el reconocimiento de la información de una tarjeta de presentación o un documento impreso para ser almacenado en los contactos o en un mensaje de correo electrónico.

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