New York Time
VIDA
Cuando Steve Jobs hablaba de los rivales del iPad, no se andaba con rodeos. “Si ve un lápiz puntero, la pifiaron”, dijo en 2010.
Bueno, en ese caso, miles de personas la pifian felizmente todos los días. El lápiz puntero (stylus) es uno de los accesorios más populares de la era de la pantalla táctil.
El punto de Jobs, por supuesto, era que no se necesita un lápiz puntero. Todo en el iPhone y en el iPad —cada botón, cursor, lista— está diseñado lo suficientemente grande como para la punta de un dedo grueso.
Pero el lápiz puntero puede ser útil cuando usan guantes, si tiene uñas largas o si tiene fobia a los gérmenes.
También está la cosa de la precisión. Ahora, técnicamente un lápiz puntero no es más preciso que un dedo. En estos días la mayoría de las pantallas táctiles, incluyendo las de Apple, son pantallas capacitivas: ignoran el contacto de lápices, palillos de dientes y casi cualquier otra cosa que no esté hecha con carne. Pero requieren un punto de contacto bastante grande (cuatro milímetros cuadrados) para registrar un contacto, así que un lápiz puntero necesita una punta similarmente ancha.
Aún así, el lápiz puntero se siente más preciso. Parte de esto se debe a su visibilidad. Bloquea menos la vista. Y sostener una varita tipo lápiz podría ser más cómodo que mantener señalando el dedo durante horas, especialmente al dibujar o escribir. Ni siquiera se le ocurra jugar con Draw Something sin un lápiz puntero.
La mayoría de las puntas de los lápices punteros son protuberancias negras, bulbosas y blandas que pretenden imitar la punta del dedo.
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