Ramón H. Potosme
A pesar que la Unión Demócrata Cristiana (UDC) nominó a su presidente Agustín Jarquín Anaya para la Alcaldía de Managua, dentro de la alianza con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la candidatura para la capital no está definida.
Por otro lado, considera que se debe trabajar en el ordenamiento vial y de la ciudad, el tema de los mercados y las terminales de buses. “Da pena llevar a un amigo extranjero a una terminal de transporte. Las he usado y realmente no solo son sucias, sino peligrosas e ineficientes”, dijo Jarquín Anaya.
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Jarquín Anaya aseguró que para ello tiene dos reuniones pendientes, una con el diputado Edwin Castro —representante legal del FSLN— y luego con el secretario general de ese partido, el inconstitucional presidente Daniel Ortega.
Pero el director de radio La Primerísima, el periodista William Grigsby, quien aseguró ser mensajero de Ortega y de la primera dama Rosario Murillo, reiteró que la candidatura de Managua se definirá hasta agosto, pero que Jarquín podría ir de vicealcalde y no como titular.
Jarquín Anaya asegura que luego de hacer pública su precandidatura ha recibido respuestas positivas de algunos líderes del FSLN, de organizaciones civiles y del sector privado.
“Primero una reunión formalmente con Edwin Castro, esa es operativa y otra con el secretario general (del FSLN)”, dijo Jarquín.
La aspiración de Jarquín Anaya tiene su antecedente en las elecciones de 1990 cuando fue electo concejal. Entonces el sistema de elección de alcaldes era indirecto y entre los concejales electos se escogía al alcalde.
La Unión Nacional Opositora (UNO) había nominado al ahora legislador, pero por maniobras políticas finalmente resultó electo Arnoldo Alemán, quien se proyectaría lo suficiente como para ganar la Presidencia de la República en 1996.
“Ha sido un tema (desde el pasado) entre las diferentes concesiones pública en la concejalía de Managua. Este sería un tema, un reto fuerte, que como te decía la vez pasada, si bien en todos los actos de la vida uno debe encomendarse a Dios, en este con sobrada razón, porque es algo que supera las fuerzas de cualquiera”, expresó Jarquín.
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