Ramón H. Potosme y Wilder Pérez
El Gobierno no se ha pronunciado ante las alertas que han hecho medios costarricenses y ambientalistas nicaragüenses tras el desastre provocado por la construcción de la carretera tica en la ribera sur del río San Juan.
El canciller de la República, Samuel Santos, está fuera del país y en breves declaraciones a LA PRENSA dijo que el tema del río San Juan de Nicaragua lo lleva el representante de Nicaragua en La Haya, Carlos Argüello, pero que la estrategia va encaminada a fortalecer la demanda en la Corte Internacional de Justicia.
Mientras, el vicecanciller Manuel Coronel Kautz, al ser consultado por LA PRENSA, aseguró que por ser un tema nacional lo maneja el presidente de la República y que preferiblemente llamáramos a Daniel Ortega.
Para el excanciller Francisco Aguirre Sacasa, Nicaragua no necesita decir nada y más bien debe concentrarse en los juicios ante La Haya, tanto la demanda hecha por Costa Rica por la zona de Harbour Head como por la de Nicaragua por los daños ambientales causados al río San Juan de Nicaragua.
“Creo que tendrá un impacto negativo sobre la posición costarricense sobre Harbour Head, cuando los jueces y la opinión pública internacional valore la situación. Ha sido Costa Rica siempre el bueno y Nicaragua el malo, pero con la carretera quedará en evidencia que Costa Rica cometió un error y la diplomacia nicaragüense no necesita hacer mucho, ellos mismos han cavado su propia fosa”, explicó Aguirre Sacasa.
PRESIONAR A RAMSAR PARA QUE SE PRONUNCIE
La construcción de la carretera junto al río San Juan de Nicaragua, según el excanciller, es un duro golpe a la imagen de Costa Rica, una de las ventajas que tenía frente a Nicaragua. Para Aguirre, Costa Rica difícilmente seguirá siendo considerada el lugar más estupendo del mundo para proteger el medioambiente.
Pero Nicaragua —a juicio de Aguirre Sacasa— debe presionar porque organizaciones como la Convención Mundial de Humedales (Ramsar) se pronuncien. Esta última ha favorecido a Costa Rica en el caso de Harbour Head, en un informe basado únicamente en criterios técnicos del Gobierno de ese país. En ese entonces señaló que la limpieza del caño que une el río San Juan con la laguna Harbour Head afectaría el sistema acuático del humedal.
INSISTEN EN ALERTA AMARILLA
Por otra parte, un grupo de expertos en daños ambientales, biología y geología recorrerá por agua y tierra el río San Juan de Nicaragua este lunes y martes, para valorar las afectaciones causadas por la carretera de Costa Rica en territorio nacional.
El objetivo de la visita a la reserva de biosfera nicaragüense es obtener datos para convencer al presidente inconstitucional, Daniel Ortega Saavedra, de que decrete una alerta amarilla en el sitio dañado por la carretera que el Gobierno de Costa Rica construyó sin planificación ni estudios de impacto ambiental.
La gira, de dos días, es liderada por Kamilo Lara, presidente del Foro Nacional de Reciclaje (Fonare), quien dijo que es importante la declaratoria de la alerta amarilla porque el desastre ecológico causado por Costa Rica podría traer peores consecuencias con las lluvias.
La alerta amarilla, según la ley creadora del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), se decreta cuando una catástrofe es inminente. Implica tomar todas las medidas necesarias para salvar la vida de las personas y evitar otro tipo de daños. En algunos casos dicta la evacuación hacia lugares seguros.
Eso es lo que quieren los representantes del Fonare, la Fundación Amigos del Río y una serie de expertos en temas ambientales y legales. “Queremos que los Comupred (delegaciones locales del Sinapred) se activen, que estén listos ante cualquier derrumbe de la carretera, inundación o crecida del río, que no agarre movidas a las comunidades de Río San Juan”, explicó Lara.
La presidente tica, Laura Chinchilla, mandó a construir la carretera lo más cerca posible del río, cuyo borde sur es fronterizo. Lo pidió tan cerca, que existen sitios en los que se cayó en pedazos sin esperar las lluvias y los sedimentos costarricenses sobre el río San Juan pasaron de 380 toneladas por día a 3,800.
CARRETERA DE LA CORRUPCIÓN
La carretera que causó el exorbitante aumento de sedimentos sobre el río San Juan tiene 160 kilómetros de largo .
Fue anunciada por el gobierno costarricense como una obra de desarrollo para la zonas alejadas, pero pese a la insistencia de Nicaragua que entabló una demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya nunca presentaron estudios de impacto ambiental.
La organización costarricense Déjame Vivir en Paz, denunció la situación ante la Corte Suprema de Justicia de ese país, pero no recibió respuesta.
Con la llegada del invierno la carretera cae a pedazos, pues fue construida a escasos metros y en algunas partes a cero metros de la ribera sur del río. El río San Juan de Nicaragua es el principal cuerpo de agua de la reserva que lleva su nombre.

Ver en la versión impresa las páginas: 9 A