Aleyda Quevedo
¡Ah! de las horribles pasiones que recorren mi cuerpo
insoportables cuando los ojos de otros miran.
En nombre del Señor, el más poderoso
voy hacia el despeñadero de cuerpos desconocidos
que me aman y emocionan.
Señor, no me abandones en arenas
de almas en movimientosoy tuya
camino descalza y pulcra en mitad del desierto
preparada para el goce o la muerte.
Más allá de la seducción
guía mis pasos en el amor.
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