LA PRENSA/ JUAN GARCÍA

¡A reír!

¡A reír!

Una vez la niñera regresa de pasear al bebé. La mamá se acerca y se da cuenta de que el niño en el coche no es su hijo. —¿Dónde está mi hijo? ¿Quién es este bebé? ¡Respóndame! —¡Ay, no se haga, señora! Usted me dijo antes de irme que si el niño se ensuciaba, lo cambiara…

En el zoológico dos animales se ponen a charlar y uno le dice al otro:

—Oye, ¿supiste que ayer incendiaron la jaula del león?

—¿Y hay algún sospechoso?

—Se sospecha de la llama.

Un hombre detiene a una señora por la calle y le pregunta:

-—Disculpe, ¿no vio a un policía dando vueltas por aquí?

-—No, no vi a ninguno, responde la mujer.

—¡Perfecto! Deme su cartera, su reloj y su collar…

—Señor, ¿tiene hora?

—Diez menos diez.

—¡Ah… entonces no tiene hora!

Un cliente en un restaurante llama al mozo:

—Disculpe, ¿el pescado viene solo?

—No, se lo traigo yo.

Una vez iba un camaroncito llorando por la playa y se encontró con otro camaroncito y este le pregunta: —¿Por qué lloras?

—Es que mi mamá fue a un cóctel y todavía no vuelve.

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